viernes, 26 de junio de 2009

CINTIO VITIER: EL DESPOSEÍDO

(Imagen tomada de Internet)

A veces, te das cuenta de que en realidad no se tiene nada. Nada que sea importante. No puedes sentirte dueño de la palabra, ni del tiempo, ni del espacio. La materia que te rodea, la propia consistencia de tu cuerpo, es tan fugaz, tan frágil, tan de paso, que ni tan siquiera es propiamente tuya, quizá sea tan sólo un préstamo que hay que devolver, más tarde o más temprano. Mientras tanto, lo único que hacemos nuestro son los sueños. Y así soñamos que somos, que tenemos, que vivimos, que amamos...

EL DESPOSEÍDO

No son mías las palabras ni las cosas.
Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos
que a mí no me conciernen,
espero sus señales como el fuego
que está en mis ojos con oscura indiferencia.

No son míos el tiempo ni el espacio
(ni mucho menos la materia).

Ellos entran y salen como pájaros
por las ventanas sin puertas de mi casa.

Alguien habla detrás de esta pared.

Si cruzara, sería en la otra estancia:
el que habla soy yo, pero no entiendo.

Tal vez mi vida es una hipótesis
que alguno se cansó de imaginar,
un cuento interrumpido para siempre.

Estoy solo escuchando esos fantasmas
que en el crepúsculo vienen a mirarme
con ansia de que yo los incorpore:
¿querría usted negar, sufrir, envanecerse?
No es mía, les respondo, la mirada,
negar sería espléndido, sufrir, interminable,
esas hazañas no me pertenecen.

Pero de pronto no puedo disuadirlos,
porque no oigo ya mi soledad
y estoy lleno, saciado, como el aire,
de mi propio vacío resonante.

Y continúo diciéndome lo mismo, que no tengo
ninguna idea de quién soy,
dónde vivo, ni cuándo, ni por qué.

Alguien habla sin fin en la otra estancia.
Nada me sirve entonces. No estoy solo.
Estas palabras quedan afuera, incomprensibles,
como los guijarros de la playa.

Cintio Vitier

Poeta, novelista y ensayista cubano nacido en Cayo Hueso, La Florida. En 1938 publicó su primer libro de poemas. Graduado en Derecho Civil por la Universidad de La Habana en 1947, colaboró con la Revista Orígenes, trabajando como profesor de la Universidad Central de Las Villas y como traductor de francés. Es autor de minuciosos estudios sobre la obra de José Martí y en 1988 obtuvo el Premio Nacional de Literatura cubana. Es doctor honoris causa por la Universidad Central de Las Villas y fundador de la Sala Martiana de la Biblioteca Nacional de Cuba, así como del Centro de Estudios Martianos donde ha laborado como investigador y actualmente ostenta la condición de Presidente de Honor. Entre sus obras podemos destacar las novelas, De Peña Pobre (1980), Los papeles de Jacinto Finalé (1983) y Rajando la leña está (1986); los ensayos, Experiencia de la poesía (1944), Lo cubano en la poesía (1958), Poetas cubanos del siglo XIX (1969), Crítica sucesiva (1971) y Ese sol del mundo moral (1975); además de infinidad de libros de poesía. En el año 2002 recibió el Premio literario Juan Rulfo.

10 comentarios:

Pepe Gonce dijo...

María gracias por traernos a este cubano. No había escuchado o leido antes nada de él.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Además de sumarme al comentario de Pepe Gónce, cé por bé, pues tampoco sabía nada de este poeta, decir que no es mala cosa este recordatorio que nos haceis tú y él. No tenemos nada de nada, y a veces ni siquiera sé si los sueños son nuestros o nos pensamos que lo son cuando en realidad son ideas o asuntos que nacen de otras mentes, pero quizá tengas razón y los sueños es lo único que nos pertenece, lo que ocurre es que cofundimos los sueños con la vida.
Pero sí, mejor darse cuenta que, en todo caso nos poseen, no poeseemos, un beso.

Isolda dijo...

Querida María, creo recordar que fué Amando, quien dijo que a veces los pensamientos se confabulan entre ellos, sin aparente motivo. Hoy es un día de esos.
Vengo de pasear por donde Adrián y en otras palabras, bien distintas por los orígenes de los respectivos autores, se nos habla de lo mismo. Somos nuestros sueños, si es que existen y ni siquiera somos conscientes, de lo que somos.
Magnífico poema, que evidentemente tampoco conocía. El Desposeído, lo dice todo. Y tus palabras como siempre, que no hacen sino meternos con avidez en lo que nos traes.
Muchos besos. ¿Serán míos? entonces ahora son tuyos.

Militos dijo...

Me parece estupendo dar a conocer personajes literarios que los demás ignoramos, como este Cintio Vitier, con un poema tan profundo.
también me ha gustado tu interpretación de que nada es nuestro.
Un beso

Inés dijo...

María, tu introducción me encantó, te felicito.
Gracias por darme a conocer a Cintio Vitier, sin duda me compraré libros suyos, me ha gustado, me ha llenado y me ha dejado reflexionando su poema.

muchos besos y un abrazo para ti,

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, Gonce, hay muchos poetas iberoamericanos que no han tenido mucha difusión aquí y que son francamente buenos y profundos. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Pensar que se sueña ya es hacer nuestros los sueños, Amando, y es lo único que podemos generar por nosotros mismos. Los sueños y la vida van tan estrechamente imbricados, cuando eres consciente de ello, que delimitar una frontera entre ellos resulta muy difícil, al menos cuando la creatividad habita en ti. Un beso.

Maria Sanguesa dijo...

Es cierto, Isolda,que, más de una vez, los pensamientos se confabulan entre ellos... si no fuésemos sueño, habría que soñar que lo somos. El poema, como muchos de este autor, es profundo y te deja un poso de inquietud que se desgrana en preguntas. Te mando muchos besos, enteramente tuyos, aunque como bien dices no sé si son míos.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, Militos, cuando un poeta me impacta me gusta compartirlo. Hay muchas voces que desconocemos, o que conocemos muy poco, que nos dejan un fuerte eco en el alma. Esta reflexión de que no poseemos nada está tan cargada de verdad... todo lo material es tan fugaz, todo el tiempo que pasa es tan irrecuperable, el espacio es tan inmenso y tan enigmático...Muchos besos

Maria Sanguesa dijo...

Muchas gracias, Inés, me alegro muchísimo de que te haya gustado Cintio Vitier. Su poesía mueve a hondas reflexiones y nunca te deja indiferente. Te mando muchos besos.