sábado, 5 de septiembre de 2009

ILDEFONSO MANUEL GIL: PRIMERO ES EL SILENCIO


Hace unos cuatro días, en Pavesas y Cenizas, el blog de Amando Carabias, leí una interesante entrada sobre su viaje por tierras aragonesas. Concretamente en Daroca, se había encontrado con una placa conmemorativa sobre este poeta aragonés. Una placa que contenía una hermosa cita poética. Confesaba conocer muy poco sobre él, yo tampoco sabía prácticamente nada... Lo que hemos podido encontrar nos ha gustado mucho, y, además, lo que Amando ha escrito en su blog me movió a reflexionar sobre el destino de la inmensa mayoría de los poetas. Le dije que iba a publicar aquí alguno de sus poemas. Me gustaría que pudiéseis leer la entrada de Pavesas y Cenizas sobre Ildefonso Manuel Gil, así que os dejo el enlace, por si queréis ampliar vuestra visión sobre este gran poeta.
http://amandocarabias.blogspot.com/

[Primero es el silencio, un horizonte abierto]

Primero es el silencio, un horizonte abierto,
un remoto unicornio,
quizás solo el murmullo de un escondido arroyo
del recuerdo manando
o simplemente un vuelo de pájaro, una imagen,
oscuro sobresalto,
tirón desde los centros del ser, ángel minero,
vetas de luz buscando,
de la oculta belleza sorprendida
en su esquivo milagro...

Y hay que escribir ahora, hay que uncir las palabras,
y no tiembla la mano
porque el poema espera sentado como un perro
a los pies de su amo.



Paniza, 1912- Zaragoza, 2003.
Pasó la infancia en Daroca y cursó la carrera de Derecho en Madrid. Pronto fue colaborador de revistas literarias y fundó con Ricardo Gullón, Literatura (1934). Al comienzo de la guerra era funcionario de Instrucción Pública en Teruel, y estuvo varios meses en prisión. Después cursó la carrera de Filosofía y letras en Zaragoza, doctorándose en 1957 y ejerciendo en ella la docencia. En 1962 se trasladó a Estados Unidos como profesor universitario de Literatura española. Regresó a España en 1983. Desde entonces residió en Zaragoza y dirigió la Institución Fernando el Católico. Publicó el primer libro de poemas, Borradores, en 1931. Posteriormente aparecieron Poemas del dolor antiguo (1945), El corazón en los labios (1947), El tiempo recobrado (1950), El incurable (1957), Los días del hombre (1958), Luz sonreída, Goya, amarga luz (1972), hasta Las colinas (1989). Es también narrador, traductor y autor de ensayos y estudios de literatura española, sobre García Lorca, Valle-Inclán, Azorín y escritores aragoneses.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=6317

4 comentarios:

Pepe Gonce dijo...

María, el otro día le comentaba a Amando que ¿cuántos D. Ildefonso-Manuel Gil habrá o habrá habido en España y en el mundo? ¿Cuánta gente con esta sensibilidad está en el olvido? Es, cuando menos, para reflexionar.

Gracias a gente como tú y Amando, al menos unos pocos, sabemos algo de D. Ildefonso-Manuel Gil.

Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Bueno, uf, qué decir. La verdad es que es un honor que en un blog como éste se me cite, y se envíe al mío. Gracias, sobre todo.
En este poema, está la clave, la misma a la que llegué en su momento, y que expuse al afirmar que el silencio es el camino para llegar a la palabra. Mejor lo escribe el poeta aragonés, y tú has tendio la visión de colocarlo en el post. Gracias.
.

Maria Sanguesa dijo...

Gonce, si no fuese por Amando no habría descubierto la poesía de este gran poeta. Y la verdad es que me tiene sumida en un a etapa de reflexión. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Ya sabes, Amando, lo que me gusta la calidad literaria y de contenido de tu blog. Gracias por todo, admiro la gran sensibilidad que muestras en tus apreciaciones. Y la gran producción que nos regalas desde tus páginas, sin bajar el nivel ni un instante, que es un enorme mérito. Un abrazo.