domingo, 5 de julio de 2009

MARIE LAFORÊT: LA PLAYA



Ahora ya sí que os digo hasta luego. Voy a estar todo lo que queda de este mes de Julio junto al mar. A la orilla del Mediterráneo. Llevo conmigo mi cuaderno nuevo, lo voy a iniciar con cariño y con pasión, palabras que ya tengo guardadas entre sus páginas, tan celosamente guardadas como los secretos que nacen de la magia para anudarnos el alma entre los sueños y, sin pretenderlo, nos hacen florecer la inspiración. Voy a llegar con la mar misteriosa, será luna llena.
Desde la ventana de mi cuarto me han dicho que entra un aroma a jazmines que embriaga el aire, se escuchan las olas y puede verse toda la extensión de la arena con el añil del mar al fondo. Atrás dejo el asfalto, las prisas, alguna sonrisa que añoraré, varios proyectos pendientes. Y mis amigos...¡Hasta primeros de Agosto!
Os dejo con una versión en castellano de una de mis canciones favoritas, La Playa, cantada por Marie Laforêt. Aunque prefiero escucharla en francés, esta versión es delicada y exquisita. Espero que os guste y, por favor, no me olvidéis. Os voy a echar mucho de menos. Si algún día me resulta posible, os dejaré unas líneas, pero no puedo aseguraros nada. ¡Hasta pronto!

LA PLAYA

Cuando la playa se inundó de luz, y sol
y cuando el mar con su rumor habló de amor,
cuando soñaba en el azul,
fue a imitar este soñar llegaste tú.
Flor de un verano nuestro amor tal vez será
que una fatal brisa otoñal marchitará
fin de mi sueño de ilusión.
Y en esta playa naufragará mi corazón.
Y seguirán igual, arena y mar.
La playa en soledad se quedará
y en el comienzo su voz se extinguirá,
las huellas de los dos se borrarán.
Cuando en la playa nuevamente brille el sol,
ahí estaré, y junto al mar recordaré.
Evocaré la inmensidad de nuestro amor
que me brindó felicidad.
Has de volver, aquí en la playa te esperaré.

sábado, 4 de julio de 2009

ALEJANDRO SANZ: QUIERO MORIR EN TU VENENO




Si a una persona le dices que es un veneno, lo más probable es que te mire con desconcierto. Y que se sienta ofendida. Si a ti te dicen que el veneno eres tú, seguramente te vas a sentir insultada. Y no te vas a detener a pensar en las razones que alguien pueda tener para sentirse envenenado por ti. Esta canción tiene una letra que me gusta, aunque su intérprete no se encuentre entre mis favoritos (tiene tantos fans que no creo que le importe lo más mínimo), pero he de reconocer que tiene bastantes letras que me gustan muchísimo. Una de ellas es ésta.
A veces, ocurre que quieres olvidar a alguien, que sabes que ese alguien es lo que nunca has querido tener, pero la fascinación que te produce es incontrolable. Racionalizas, analizas, sopesas... y en este proceso sigues pensando, sin darte cuenta, en quien es el objeto de aquello que quieres rechazar. Puedes controlar tu parte racional, pero hay otra parte, la del sentimiento, que va volando por libre y se te escapa detrás de lo que alejas. Quizá sea ese el momento en que se sienta que el otro es un veneno. Y una vez que estás envenenado te quedan dos opciones: buscar un antídoto, difícil tarea puesto que no existe uno predeterminado, ni cien por cien fiable, o dejarte morir en su veneno. Aunque quizá haya una tercera alternativa, la de sentir cómo el otro, aunque no quieras, se está dejando morir en el tuyo.
En fin, ya casi tengo puesto un pie en el andén, en el tren que me va a llevar hacia un bonito destino, iré leyendo un libro de cuentos que lleva adherida, según me han dicho, una parte de veneno. Y comenzaré, con pasión y cariño, un cuaderno nuevo, de tapas oscuras como la noche y hojas blancas, blancas, como las historias que aún están por escribirse.

QUIERO MORIR EN TU VENENO

Tu y yo en mi habitación,

la oscuridad nuestra canción
y ya soy felíz.
Eres la inspiración;
tú creas y eres creación,
eres odio y querer.

Ven, te daré todos mis sueños
porque vivo de ilusiones
y así no sé vivir.
Si aunque no quiera pienso en tí
y el fuego en que me quemo,
quiero morir en tu veneno,
beberlo de tu piel y mi piel.

Me pierdo en la realidad,
tu luz me guia hacia el soñar;
te busco, mi amor.
Tú, tan perfecta, solo tú,
producto de mi imaginación;
por tí pierdo la razón.

Ven a romperme de deseo,
quiero morir en tu veneno
sin tí no sé vivir,
que sufro más sin tu sufrir.
Quémame en tu fuego,
quiero morir en tu veneno,
veneno de tu piel.

Si, tápame los ojos
y dame de beber
antes que salga el Sol;
si, sálvate la vida
pero hazlo de una vez.

Ven, te daré todos mis sueños
que vivo de ilusiones
y así no sé vivir.
Si aunque no quiera pienso en tí
y el fuego en que me quemo,
quiero morir en tu veneno,
beberlo de tu piel y mi piel.
Veneno de tu piel... veneno niña pa'morir
veneno de tu piel... dame veneno
veneno de tu piel... quiero beberlo de tu piel niña
veneno de tu piel.

jueves, 2 de julio de 2009

MI POEMARIO

Portada del poemario, La Piel del Viento, obra de Adrián Luciague.

Os pido disculpas por no haber podido atender mi blog como lo había venido haciendo hasta ahora, ni por haber contestado vuestros post, ni vuestros comentarios. El motivo ha sido este libro, mi poemario. Toda mi energía ha estado dedicada a este alumbramiento que he seguido, con gran emoción, desde muy cerca. La fotografía y las portadas son obra del excepcional artista Adrián Luciague, argentino; la diagramación es obra de Pablo Romero, muy reacio a que se le nombre, pero importante puntal de la obra. El prólogo y el epílogo son de Alberto Lauro, cubano, y de Miguel Pastrana, español; poetas y amigos míos.
Y como no me puedo resistir a hacer alguna diablura, voy a publicar aquí otro acróstico que le dediqué las pasadas Navidades a Pablo Romero, tan remiso a figurar en algún sitio (ni tan siquiera quiere figurar como diagramador en el pliego de autorías). Sé que no le va a hacer ninguna gracia, pero que se fastidie un poquito, ya que es la columna vertebral de mi libro, nuestro libro, y que se aguante por haberlo hecho tan bien. Gracias.

Puños cerrados y grito abierto.
Así nacemos.
Batallando en desgarradas luces.
Lacerados de vida.
Obligados al aire y al vacío.

Reducidos al mundo y sus sonidos,
Olvidando así el tibio paraíso,
Maternal vientre que nos fue haciendo
En cuna oscura...
Recordando sonidos, suaves ondas:
Orquestando el caos de ser tan sólo uno.