lunes, 22 de febrero de 2010

ANTONIO MACHADO: EL LIMONERO LÁNGUIDO SUSPENDE

Patio del Palacio de las Dueñas, Sevilla. Fotografía tomada de Internet.

EL LIMONERO PÁLIDO SUSPENDE...

El limonero lánguido suspende
una pálida rama polvorienta
sobre el encanto de la fuente limpia,
y allá en el fondo sueñan
los frutos de oro...

Es una tarde clara,
casi de primavera,
tibia tarde de marzo
que el hálito de abril cercano lleva;
y estoy solo, en el patio silencioso,
buscando una ilusión cándida y vieja:
alguna sombra sobre el blanco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.

En el ambiente de la tarde flota
ese aroma de ausencia,
que dice al alma luminosa: nunca,
y al corazón: espera.

Ese aroma que evoca los fantasmas
de las fragancias vírgenes y muertas.

Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara,
casi de primavera,
tarde sin flores, cuando me traías
el buen perfume de la hierbabuena,
y de la buena albahaca,
que tenía mi madre en sus macetas.

Que tú me viste hundir mis manos puras
en el agua serena,
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan...
Sí, te conozco, tarde alegre y clara,
casi de primavera.

Ayer, bajo una fina lluvia, me encontraba en Sevilla, junto amis amigos y a la puerta del Palacio de las Dueñas. Evocábamos los poemas y vivencias de la infancia de Antonio Machado, que nació en ese palacio, en la planta baja, en 1875. Amando carabias recordó que hoy se cumplen 71 años de su muerte, en Colliure, Francia.
He visto que en su blog, Pavesas y Cenizas, ha escrito una entrada que me ha emocionado. Aquí tenéis su enlace, os recomiendo que leáis este homenaje a nuestro insigne poeta, magistralmente escrito por Amando:
http://amandocarabias.blogspot.com/
Aún siguen allí, Amando y Marián, Isolda y Beatriz, disfrutando de la compañía de esos anfitriones de lujo que hemos tenido: la familia de Gonce. María A., se marchó un día antes que yo, y la echamos de menos. Hoy, desde este día madrileño pintado de grises plomizos, les echo de menos a todos. Ha sido un encuentro del GAP, inolvidable. Y habrá otros dentro de poco tiempo. Aunque la luz de Sevilla, la alegría y hospitalidad de sus gentes, y hasta la lluvia que hizo su acto de presencia en las últimas horas de mi estancia allí, siempre irán unidos a una serie de recuerdos que han constituido un auténtico regalo de la vida para mí. Y espero que para todos.
Me uno al homenaje a Antonio Machado desde aquí, con este poema que hace alusión a su infancia y a esa eterna primavera que es Sevilla. Y os remito al blog de Amando porque su entrada me parece insuperable.

12 comentarios:

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María:

¿Quién no siente nostalgia por la infancia? Y más aún, leyendo a Machado con su bellos poemas.

Un sentido homenaje al poeta de poetas,

Abrazos.

Paso a visitar a tu amigo.

Flamenco Rojo dijo...

El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida,
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.

Y vuelve a sonreír porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.

La cuna, casi en sombra. El niño duerme.
Dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles
copos en ruecas de marfil y plata.
Antonio Machado


María, los que de verdad hemos disfrutado estos días en Sevilla hemos sido nosotros, los anfitriones, con gente tan maravillosa y tan extraordinaria como los que nos habéis acompañado se puede ir hasta el fin del mundo.

Te mandamos un fuerte abrazo y un besazo de Carmen, Reyes, Mary, Álvaro y Pepe.

Isolda dijo...

Ay María, qué bonito fué pasear por calle Dueñas, donde nació el poeta, y del que recuerda su infancia en un patio de Sevilla, un huerto claro, donde madura el limonero.
Poeta de poetas, ¿habr mejor definición?´
Todo ha sido un verdadero placer para los sentidos, del cuerpo y del alma.
Besos con cario.

Alena.Collar dijo...

Y yo sin saber que tu ternura vivía como yo en Madrid...
Saludos cariñosos, carape.

Maria Sanguesa dijo...

Hola, Rafael, todos aquellos que hemos tenido una infancia feliz la añoramos. Los recuerdos de este gran poeta, en el palacio de Dueñas y en Sevilla (que ya es un privilegio), forman parte de la belleza de su producción poética y de su grandeza como creador. La infancia siempre nos marca. Me alegro de que hayas visitado a Amando. Gracias. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

¡Olé, ahí! Gonce, vaya acierto de poema que nos mandas. Gracias por él y por todo lo demás. Muchos besos para Carmen, Álvaro, Reyes, Mary y para ti, mis queridos amigos. Y que nos veamos muchas veces.

Maria Sanguesa dijo...

Todo fue hermoso en Sevilla, pero lo mejor de todo fue disfrutar de vuestra compañía. Y ahí es ná, pasear por donde D. Antonio y en estas fechas...¡soberbio! Mil besos.

Maria Sanguesa dijo...

Alena, qué alegría que te acerques a mi sitio, muchas gracias. Pues ya ves, aquí estamos, compartiendo estas lluvias y estos grises madrileños. Y cuando tú quieras podemos compartir, además, un café y una charla. Muchos besos.

Amando Carabias María dijo...

Ay, María, qué alegría, qué emoción por tus palabras. Recordamos cada minuto estos días, estos momentos que hemos compartido y que siempre guardaremos en el corazón.
El Palacio de Dueñas, después de callejear desde La Macarena. Y en esta compañía tan maravillosa, incluso con esa fina lluvia que casi ni si sentía.
El olor de las naranjas...
Muchísimas gracias por palabras tan elogiosas que no merezco.

Maria Sanguesa dijo...

Los elogios te los mereces sobradamente, Amando, y no es peloteo. Por supuesto que todos guardaremos esos recuerdos tal y como los describes. Ha sido una de esas raras ocasiones en las que los hechos han sido superiores a las expectativas. Un fuerte abrazo.

Beatriz Ruiz dijo...

Llego tarde amiga... lo sé...

Y sí... la realidad supero con mucho a las expectativas... Quizás tuvimos una magnífica conjunción de estrellas en el cielo...

O quizás es que debíamos abrir "esa puerta" en Sevilla...

Mis amigos... mi respeto...

Maria Sanguesa dijo...

Veo ahora tu comentario, Beatriz: hubo, con total seguridad, una conjunción de estrellas, dentro de nosotros... y, hasta es posible que también, en el cielo. Un montón de besos.