martes, 2 de marzo de 2010

MARÍA SANGÜESA: SIGO TU SOMBRA

(Imagen del blog: Fotos espectaculares)

SIGO TU SOMBRA

Sigo tu sombra en las boscosas ramas,
selva de penas y esperanzas,
arracimados sueños, en las flores,
cierran sus pétalos al viento.

Estambres de olvidos,
infecundo miedo, cautivo polen,
sedoso tacto de castrados vuelos,
oscura celda de sabor a muerte.

Huye la luz de la enramada…
Sigo tu sombra en las boscosas ramas.

8 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Ritmo y encanto. Sencillo y denso. Me gustan especialmente estos breves poemas.

Cariños. Soco

Amando Carabias María dijo...

En ti vive el romanticismo, ése que tiene que ver con el paisaje como sugestivo espejo de los estados de ánimo.

Isolda dijo...

Por qué seguir la sombra en las boscosas ramas, mejor la luz para tí, María.
Un poema precioso que merece un beso enorme.

Flamenco Rojo dijo...

No te puedes imaginar a Mary explicándole a Carmen el primer cuento "Amor eterno" de tu libro "Del más allá"...Fue este fin de semana en Valladolid...Aprovechando que Mary lo soltó un momento lo pilló la pequeña lo leyó y no lo entendía.

Que sepas que has venido, por partida doble, en nuestro equipaje por tierras castellanas.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, Soco, a veces pienso que son demasiado breves, pero más vale una pincelada en su lugar que una maraña sin sentido... muchos besos.

Maria Sanguesa dijo...

Es curioso, Amando, pero en Juegos de Sirena cerré la última parte con una serie de poemas que son reflejo de la mirada interior sobre el paisaje que me rodeaba. Y luego me di cuenta de que era precisamente como tú dices, había convertido el entorno en un espejo de aquello que me había motivado a escribir. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Pues tienes toda la razón, Isolda, que las sombras se queden en la sombra. Para salir del bosque hay que perseguir la luz, siempre la luz.
Muchos y luminosos besos.

Maria Sanguesa dijo...

No sabes cuanto os agradezco que haya formado parte de vuestro equipaje. Me hubiese encantado presenciar esa escena de Mary explicándole a Carmen lo de los fantasmas enamorados para siempre, y la ironía de la echadora de cartas... no puedo evitar la sonrisa al imaginarlo, ni mi agradecimiento al saber que habéis cargado con los libros hasta tierras castellanas. Os mando muchos besos.