sábado, 3 de abril de 2010

C. SÁNCHEZ FERLOSIO/ A. PRADA: EL MUNDO QUE YO NO VIVA



Este poema de Chicho Sánchez Ferlosio fue musicado por Amancio Prada, la combinación resultó ser francamente hermosa. He encontrado esta versión que aúna las voces de Amancio Prada y Mª Dolores Pradera, con el fondo visual de algunos cuadros de Van Gogh. Me ha parecido una verdadera joyita y he querido compartirla... en la mañana de este día madrileño de nubes y frío, en el que parece flotar cierto aire festivo debido a las vacaciones de Pascua, pero en el que los vientos de crisis no dejan que se expanda, como otras veces, el gozo popular de las gentes paseando por las calles, entre caminatas, risas, cañas, vinos, tapas y esas variadas y múltiples celebraciones del Sábado de Gloria.
Ayer, con motivo de todas estas celebraciones, estuve en Toledo. Allí había muchísima gente en sus plazas y calles, pero creo que, por primera vez en muchos años y por estas fechas, nos resultó fácil encontrar sitio, tanto en sus restaurantes como en sus bares, fiel indicativo de que no hay alegría económica a la hora de concederse un extra, un capricho, un pequeño dispendio para darle gusto al paladar y alegría al cuerpo, con alguna copita que no fuese solamente de agua... eso sí, los bocadillos y las latas de cervezas, zumos, y refrescos (o sus restos), se veían por doquier, y la gente, mayoritariamente joven, se encontraba sentada en cualquier sitio que permitiera unos minutos de reposo: escalones, jardineras, bordillos de las aceras...
La Catedral, cerrada desde las cinco de la tarde, y con misa cantada entre sus muros, invitaba a unos instantes de recogimiento. Pasamos a su interior para disfrutar unos minutos de su majestuoso gótico, de los pasos procesionales, de los retablos, etc. Y acabamos escuchando, en versión cantada, un fragmento del evangelio en el que se narraba, a tres voces, el beso de Judas. Algo se me retorció por dentro, yo diría que fue eso que llamamos alma. Y, entonces, recordé tantos besos de Judas recibidos a lo largo de mi vida, especialmente en estos últimos años, pensé en algunas personas a las que he ayudado, incluso a legalizar sus papeles, para encontrarme con que su pago ha sido difamarme, mentirme, impagar sus deudas, engañarme en lo profesinal, sin escrúpulos, para su exclusivo lucro... me faltó el aire y tuve que salir afuera. La persona que me acompañaba me preguntó qué era lo que me ocurría, le respondí que me había sentido indispuesta por el beso de Judas. Y me respondió de forma rotunda: no olvides que acabó ahorcándose. Y yo no pude sino contestar: pero es que aquel Judas tenía conciencia...

13 comentarios:

Inés dijo...

Querida María,
Es un placer visitar tu blog, siempre me sorprendes y me llevo regalos prendidos en el alma.

Deseo que estés pasando una semana santa muy buena, llena de sonrisas y tranquilidad.

muchos besos para ti

Amando Carabias María dijo...

Aquel Judas tuvo conciencia, bien dices. Una brutal conciencia de culpa de un personaje cuya explicación está aún por conocer.
En el fondo viene a representar a aquel que se goza en aprovecharse de quien le tendió la mano, de quien le otorgó toda su confianza...
El mundo está lleno de judas porque todos llevamos una porción de judas dentro. En unos será inseguridad y miedo, los que en situaciones límite nos llevará al abandono, a la traición incluso, en otros será la ambición personal, el afán por obtener ventaja personal, aún pasando por encima de quien se portó bien con nosotros, de nuestro benefactor. En otros será el mero disfrute de placeres efímeros. En otros será...
Cuando a uno le llega ese beso, siempre se entera después, porque si uno lo intuye o lo sabe parece que duele menos...
Supongo que no servirá de consuelo, pero aunque nos hagan mucho daño, el mal es suyo, y la herida que causan se termina por restañar y no deja huella.

En Segovia, sin embargo, el llenazo fue brutal. De hecho, según escuché por la calle un momento que salí, en los restaurantes ni reservaban. Quiero decir, tú dabas un número de teléfono y si había sitio te llamaban... Creo que uno comió bocatas, pero porque no le quedó más remedio. (Por cierto, donde lo escuché no era ninguno de los tres o cuatro restarantes más conocidos en Segovia, aunque, eso sí, está situado en zona privilegiada).

El Drac dijo...

“Si al jorobado se le quita su joroba se le quita su espíritu. Y si al ciego se le dan sus ojos verá demasiadas cosas malas en la tierra: de modo que maldecirá a quien le curó. Y el que haga correr al paralítico le causa el mayor de todos los perjuicios: pues apenas pueda correr, sus vicios, desbocados, lo arrastran consigo." Nietzsche.

Isolda dijo...

Lamento el mal rato pasado en Toledo. Estoy segura de que si hubiere otro momento parecido, casi ni lo notarías y un tercero, ni te cuento. Para atrás ni para coger impulso y ya has emprendido tu carrera. Así que te estaremos vigilando y nos alegraremos contigo cuando nos dejes joyas como la de hoy. Lo tiene todo, las voces, el texto y las pinturas. ¿Alguien da más?

Muchos besos, ya más próximos.

PD. Amando tiene razón, el mal es de ellos y lo llevarán siempre y las heridas se curan y olvidan.

Alena.Collar dijo...

¿Se curan las heridas?...
Seamos sinceros. A veces no. Lo que sucede es que forman cicatriz y procuramos no tocarla. El otro día leía a una buena amiga-no la conocéis- en otro sitio, diciendo algo que puede a primera vista ser chocante y duro e insensible, pero que a mi parecer tiene toda la razón: Uno tiene derecho a no perdonar. Decía que, muy a menudo, el dolor que algo nos causa, la posible ira, no es solo causado por el hecho en sí, sino porque nos han hecho aprender que "el tiempo lo cura todo", que " debemos perdonar las cosas", etc. Y ella decía que NO. Que si algo nos hiere profundamente, tanto que nos vuelca el corazón o nos hace ser otros para siempre, tenemos derecho a NO perdonar y a NO sentirnos culpables de NO perdonar cosas legítimamente NO perdonables.
Yo estoy completamente de acuerdo con ella. He vivido algunos hechos en mi vida que me hiceron tanto daño que jamás he sido quien fuí a partir de ellos. Y NO los perdono. Y NO me siento culpable, porque son imperdonables, y si los perdonara faltaría a la dignidad de quien yo soy. Me haría indigna de mí al justificar acciones que yo no cometería jamás.
Los besos de Judas no se perdonan.
Un abrazo y perdonad la extensión, pero creía necesario decirlo, porque a veces, somos demasiado diplomáticos mientras nos duele el alma por serlo.

Alena.Collar dijo...

Os pongo el enlace al articulo del que os hablaba. Es un blog un poco extraño, se actualiza muy poco, y sobre todo tiene temas de empresa. La titular trabaja en "Coaching", pero el articulo merece la pena.

http://belenpdprado.wordpress.com/2010/03/04/el-undecimo-no-perdonaras-una-reivindicacion-de-la-resistencia/#comments

Isolda dijo...

He leído el enlace que nos propones, Alena. En líneas generales decís lo mismo y también estoy de acuerdo. Quizá no me expliqué bien. Sólo quería confirmar que el daño se olvida, se suaviza con el tiempo, se ve de otra forma. Pero hay cosas que no se perdonan, por principio. Lo imperdonable siempre será imperdonable. Lo único importante es que no se instale en el alma como algo parecido al rencor. A eso me refería con lo del olvido.

María me ha encantado tu discurso del piso de arriba.
Besos enormes, de primavera.

Maria Sanguesa dijo...

Inés, siempre que veo tu sonrisa en mi blog me alegro muchísimo. Yo también te mando muchos besos y espero que estos días hayan sido generosos contigo.

Maria Sanguesa dijo...

Yo creo, Amando, que la presencia de Judas se explica porque sin él no habría sido posible el inicio de la Pasión, sin su traición no habría sido posible la Redención, hablando en términos cristianos, claro. Es como la figura del diablo, sin el mal el bien no tendría sentido, no sería valorado puesto que sería lo normal, por lo tanto no habría contraste que le diera realce. No puedo creer que en cada ser humano habite un judas, nunca podría pensar que lo hay en ti, por ejemplo. Tampoco puedo ceer que todo tenga un precio, la dignidad no lo tiene, por ejemplo. Pero sí que hay judas que hacen de la mentira su modus vivendi, que se creen superiores a los demás porque confunden el amor con debilidad y la bondad con estulticia, y abusan hasta que su propia ruindad los desenmascara. Y estoy de acuerdo en que ellos son los que más se dañan, porque la mentira acaba por descubrirse y el repetir engaños les desacredita. Es cuestión de tiempo. Las heridas se curan, pero sería estúpido olvidarlas, tan sin sentido como poner la otra mejilla, que siempre me pareció algo así como alimentar el sadomasoquismo. Desde luego, si intuyo algo ante un posible beso de judas, no me dolerá porque saldré huyendo a toda la velocidad que me permitan mis pies. Y no se trata de que la herida no se restañe, que se restañan, sino que la vileza es como la basura, huele tan mal que cuanto más lejos mejor. Y nunca se debe de olvidar donde están los vertederos, para no contaminarse. Y porque al final, tanto metano puede arder y explosionar en un gran incendio.
Afortunadamente, ni a ti ni a mí, nos pillarán esos incendios.
Te mando un abrazo muy fuerte y te pido que sólo seas tan bueno con quienes se lo merecen, si intuyes un judas, sal corriendo en dirección contraria.

Maria Sanguesa dijo...

Qué oportuna la cita de Nietzsche, Drac, me gusta. Fue también él quien dijo que lo que no me mata, me fortalece. Y es una gran verdad. Ahora me viene a la memoria otra: el que sabe corresponder a un favor recibido es un amigo que no tiene precio. Me parece que esto lo dijo Sófocles. Y es otra gran verdad. Te mando un gran abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Mi querida Isolda, me alegro de que te gustaran las imágenes y la música del poema de Sánchez Ferlosio, a mí me encantaron.
Llevo varios años de besos de judas, y te aseguro que el malestar no se pasa. Lo que ocurre es que ya no duele, da asco. Pero considero que hay mucha más gente buena que mala, prueba de ello es la suerte de teneros tan cerca, de haberos conocido y saber valoraros. Quizá, sin los judas, no habría sabido apreciar de la misma manera vuestra calidad humana. Ésa es la cara buena de las treinta monedas de la traición. Ésa es la parte luminosa de la vida... si en un recinto lleno de sombras entra una sóla rendija de luz, ya no podemos hablar de oscuridad. Y vosotros sois unos soles. Muchos y luminosos besos.

Maria Sanguesa dijo...

Pues coincido mucho contigo, Alena, sólo que la cicatriz indica que aquello está curado, de la misma manera que indica que la marca está ahí y ya no hay quien la borre. Mira, un rasguñito se puede disculpar, pero te alerta y ya procuras ir con cuidado. Un navajazo hasta el alma, que lo perdone Dios, que yo no puedo. Otra cosa es la venganza, vengarse es caer en lo mismo que te han hecho... aunque aquí habría que matizar, no es lo mismo defenderse que vengarse. Y la defensa es lo más legítimo que existe, empezando por los tribunales, que me producen yu-yu, pero que, con frecuencia, son necesarios y hay que utilizarlos.
Todo el daño que te hace ser otro el resto de tu vida, todo el dolor que altera para siempre tu vida, es necesariamente imperdonable, no puedes olvidarlo porque memorizar las lecciones es una parte necesaria para nuestro aprendizaje en esta escuela continua que es la vida. Y esto no quiere decir que vivas en el rencor, ni mucho menos, pero sí en la prudencia de mantener lejos a quienes te dañaron, y en la legitimidad de ignorarlos bajo cualquier circunstancia. Salvo que intenten dañarte de nuevo, y entonces tengas que defenderte con todo el peso de la ley... y de lo que tengas a mano. Jamás se puede justificar lo indigno, sería caer en la misma indignidad. Jamás puede caer en el olvido un beso de judas, sería poner la otra mejilla para recibir más.
Te mando un abrazo muy fuerte.

Maria Sanguesa dijo...

Alena e Isolda. El artículo no tiene precio, es tremendamente instructivo. Habría que leerlo más veces, hasta memorizarlo. Abrazos.