martes, 20 de abril de 2010

FRANCISCO BRINES: MIS DOS REALIDADES

Francisco Brines, imagen de Internet, Ideal.es.

Francisco Brines me gusta porque sabe crear unas imágenes muy mediterráneas, no digo levantinas, sino mediterráneas en toda la extensión de su significado. Hay algo en su forma de versificar me recuerda a Luis Cernuda, quizá también a Altolaguirre. Me interesa mucho su manera de expresar el tiempo, su implacable paso, tema muy frecuente en su obra, como lo son la soledad y lo fugaz del paso del amor por la vida, lo que le da a muchos de sus poemas un tono nostálgico muy personal. He copiado de Internet sus datos biográficos, están muy resumidos porque su obra es ingente y los premios muy numerosos, así que no he tenido más remedio que ajustarme a esta recensión que ya estaba elaborada en la página dedicada a él en: Poesía Hispanoamericana.

Reseña biográfica

Poeta español nacido en Oliva, Valencia en 1932.
Estudió Derecho en Deusto, Valencia y Salamanca y cursó estudios de Filosofía y Letras en Madrid.
Es uno de los poetas actuales de más hondo acento elegíaco. Pertenece a la segunda generación de la post-guerra, y junto a
Claudio Rodríguez y José Ángel Valente, entre otros, conformó el «Grupo de los años 50».
Fue lector de Literatura Española en la Universidad de Cambridge y profesor de español en la Universidad de Oxford. En el año
2001 fue nombrado miembro de la Real Academia Española, para reemplazar la silla vacante tras el fallecimiento del dramaturgo
Antonio Buero.
Se destacan entre sus obras: «Las brasas» en 1959, «Palabras a la oscuridad» en 1967, «El otoño de las rosas» en 1987, y
«La última costa» en 1998.
Entre los premios recibidos, aparecen: Adonais de poesía en 1959, Premio Nacional de la Crítica en 1967, Premio de las Letras Valencianas en 1967, Premio Nacional de Literatura en 1987, Premio Fastenrath 1998 y Premio Nacional de las Letras Españolas en 1999.

MIS DOS REALIDADES

Era un pequeño dios: nací inmortal.
Un emisario de oro
dejó eternas y vivas las aguas de la mar,
y quise recluir el cuerpo en su frescura;
pobló de un son de abejas los huertos de naranjos,
y en tomo a tantos frutos se volcaba el azahar.
Descendía, vasto y suave, el azul
a las ramas más altas de los pinos,
y el aire, no visible, las movía.
El silencio era luz.
Desde el centro más duro de mis ojos
rasgaba yo los velos de los vientos,
el vuelo sosegado de las noches,
y tras el rosa ardiente de una lágrima
acechaba el nacer de las estrellas.
El mundo era desnudo, y sólo yo miraba.
y todo lo creaba la inocencia.

El mundo aún permanece. Y existimos.
Miradme ahora mortal; sólo culpable.

9 comentarios:

Mercedes dijo...

No conocía a Francisco Brines (perdón por mi ignorancia) hasta este momento, en el que tú nos lo has presentado con tanta maestría.
Gracias, es un lujo venir a disfrutar y aprender.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Uno de los grandes, y sin embargo tan desconocido, como sucede a menudo con los que son sólo poetas.
Algún día alguien demandará a esta generación y a algunas pasadas que la poesía no esté de moda en este país, que la lectura de la poesía sólo ocupe a unos cuantos valientes, como a ti misma, María.
¡Cuánta envidia me dan los amigos latinoamericanos!
El poema es una maravilla, por cierto.

María Socorro Luis dijo...

Qué bello poema y qué cierto el análisis de esas dos realidades que nos habitan a lo largo de la vida...

Muchos, muchos besos.

Maria Sanguesa dijo...

No podemos conocer a todos los poetas, ni escritores, que tenemos en este mundo tan amplio. A Brines le tengo una especial consideración por ser de mi segunda tierra, además de ser muy bueno. Seguro que tú conoces a poetas andaluces actuales que yo no he tenido ocasión de conocer todavía. Así que estaría encantada de recibir alguna sugerencia tuya. Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Además hoy estamos de enhorabuena, María, como si esta entrada hubiera sido una premonición, acaban de darle el premio de Poesía Reina Sofía. Enhorabuena. Buen momento para leer su obra al completo.

Maria Sanguesa dijo...

Bueno, Amando, supongo que entrar en el mundo de las buenas editoriales y asentarse en Madrid, son bastante concluyentes a la hora de ser conocidos en el resto de España. Lo mismo ocurre en Latinoamérica, dentro de cada país se hacen conocidos quienes cuentan con un buen respaldo editorial y se mueven alrededor de las capitales más punteras. Creo que eso pesa más que ganar premios, aunque éstos siempre ayuden... estoy de acuerdo en que hay que ser valiente para persistir en este mundo tan ingrato y duro, donde hay tanto desaprensivo buscando ganar dinero a costa de las ganas de publicar de quienes escriben, un mundo donde abundan los encantadores de serpientes, las zancadillas e incluso la maledicencia... pero yo creo en el trabajo bien hecho, en la honestidad personal de quien sigue su vocación contra viento y marea, y en la dedicación, sin claudicaciones, a aquello que nos apasiona y que es la poesía. Y que sepas que yo también te considero un valiente a ti. Un fuerte abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Me encanta, Soco, que hayas llegado al alma de este extraordinario poema. Muchísimos besos.

Maria Sanguesa dijo...

Qué alegría, Amando, acabo de leer este último comentario tuyo. Me alegro, me alegro y me alegro. Ya era hora. Brines es divino. Gracias por decírmelo. Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Aquí se puede leer algo de El País