domingo, 4 de abril de 2010

PAUL ELUARD: BUENA JUSTICIA

Paul Eluard, fotografía de Internet.

Anoche estuve conversando, durante casi una hora, con un amigo argentino por cuya amistad siento veneración. Hablamos de los judas y de sus treinta monedas, también de las monedas del César, de la vida (o de las vidas), del amor, y de esas pequeñas muertes cotidianas que se te agazapan en algún punto intercostal y parecen robarte el aire, pero que no te congelan el corazón, aunque sientas que se te puede detener en cualquier momento.
Su vida es una auténtica novela, una novela de aventuras y viajes que me fascina escuchar, aunque él parece no darse cuenta de ello, lo encuentra natural, al fin y al cabo es lo que ha vivido... ¿hay algo más natural que el curso de la vida?
Me deja siempre un sabor dulce en el alma. Después de tantas peripecias vitales, de haber visto tanta miseria humana, de haberse visto en situaciones extremas, de haber sentido tantas heridas, sigue creyendo en el amor, sigue creyendo en la bondad del ser humano. En esto último yo también creo. Y me deja siempre una pregunta en el aire... ¿María, será que no hemos aprendido bastante? Y sé que la respuesta es que hemos aprendido, pero que nos negamos a perder la fe en el ser humano, a pesar de los pesares, porque si un día perdemos esta fe habremos perdido la vida.
Y me vino a la memoria este poema de Eluard, que no es de los más conocidos, pero que a mí me produce una gran paz leer y releer. Y aquí está, para él y para vosotros.


LA BUENA JUSTICIA

La ardiente ley de los hombres
De la uva hacen vino
Del carbón hacen fuego
De los besos hacen hombres

La dura ley de los hombres
Quedar intacto a pesar
De las guerras y de las miserias
A pesar de los peligros de la muerte

La dulce ley de los hombres
Transformar el agua en luz
El sueño en realidad
Y los enemigos en hermanos

Una ley antigua y nueva
Que se va perfeccionando
Desde el fondo del corazón del niño
Hasta la razón suprema.

13 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Coincido contigo - como en tantas otras cosas - en creer en la bondad del ser humano. O es que necesitamos creer, no sé pero pienso que en la persona más perversa, o que creemos más perversa, siempre hay un fondo de bondad... que a veces escarbando, se llega a encontrar...

Habría tanto para hablar, es tan compleja la mente humana...y sabemos tan poco...

Gracias, María por ser así, como eres.

Un abrazo, como el mar, de inmenso y de azul.

Flamenco Rojo dijo...

“La ardiente ley de los hombres
De la uva hacen vino
Del carbón hacen fuego
De los besos hacen hombres”
Y de las palabras salen homenajes como los que tú haces a tus amigos.

Un abrazo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María:

Podremos perder todo en la vida, pero nunca la fe y la esperanza, ya que junto con la bondad mantienen viva la llama del querer.

Muy bonitas reflexiones y conmovedor el poema, el amor prevalece a pesar de la ley de los hombres.

Abrazos.

Mil gracias por visitarme.

Amando Carabias María dijo...

El poema, que desconocía, es para grabarselo a fuego en el corazón.
pero sobre todo para ponerlo en práctica cada día, para cumplir sus leyes: la ardiente, la dura y la dulce, para que el mundo avance en los placeres, en la amistad, en el trabajo, en la misericordia...
Contigo y con tu amigo coincido en la fe en el hombre, inquebrantable a pesar de los pesares, y mira que hay pesares, y con tu amigo creo en el amor. Ojalá que esta fe también la recobres.

Casandra, hija de Príamo dijo...

Mujeres que aquí vengan, las invito a mi blog, soy costarricense. Qué caray, que vengan los hombres también. Gracias.

Maria Sanguesa dijo...

Querida Soco, yo necesito creer y creo en la bondad del ser humano, de hecho, al igual que tú, me he encontrado en este camino que es la vida, mucha más gente buena que mala. Pero la mala gente, como la mala hierba, puede hundir tu vida. Así que cuanto más lejos mejor. A mí, por ejemplo, no me sirve de nada saber que Hitler era extremadamente cariñoso con Blondy, su perro. Lo que importa es que fue un genocida que dañó a la humanidad... La mala gente, como el veneno, debe de mantenerse fuera de nuestro círculo porque acaba por envenenarte a ti también. Y si el daño es fuerte, es deseable incluso recurrir al peso de la justicia. Ningún difamador debería permanecer impune, ningún estafador debería seguir estafando a los demás ante nuestra bondad permisiva... Hay que defenderse, hay que defender a los demás. Y no perder la fe en que, a pesar de ellos, de los malvados, el ser humano, en general, es fundamentalmente bueno. Te mando un abrazo muy grande.

Maria Sanguesa dijo...

Has elegido, Flamenco, la estrofa que prefiero dentro del conjunto del poema. Es preciosa, como es preciosa la amistad que supone uno de los mayores dones que nos puede entregar la vida. Todo lo que se haga o se de, en nombre de la amistad, es poco. Un fuerte abrazo, mi amigo.

Anónimo dijo...

Hola Maria
Prometí visitar tu blog hoy, y ha sido un regalo encontrar esta hermosa poesía.
Cómo no creer en la bondad del ser humano cuando busca incansablemente aunque tenga que bucear muchos metros en el fondo del alma hasta encontar la bondad, la calma alegria, la profunda fuerza del sueño que busca y busca creer que es capaz de dar lo mejor, de ser capaz de crear libertad, felicidad...

Hay esperanza, y mucha, si tenemos en cuenta que desde el cromañón hemos llegado hasta la quinta de Beethoven, o el "sin otra luz y guía sino la que en el corazón ardía" de S. Juan de la Cruz...

Maria Sanguesa dijo...

El amor tiene muchas facetas, a mí me gusta la de la amistad, y con ella me quedo, Rafael. La esperanza en la bondad de los demás, casi resulta inevitable cuando conoces a alguien. La fe en la bondad de una persona te la concede el discurrir del tiempo...
Me alegra verte de nuevo en la red, espero que todo te vaya tan bonito como la fiesta familiar que os unió alrededor de tu pequeña. Un abrazo y mis mayores deseos de felicidad.

Maria Sanguesa dijo...

Sí, Amando, es un poema que resulta casi una oración, plena de fe en la Humanidad. Y eso es lo que hay que tener presente... como le decía a Rafael, el amor tiene muchas facetas, la de la amistad es la que he escogido. La faceta del amor de pareja, que existe para algunos privilegiados como vosotros, a mí me ha defraudado de tal manera que, a estas alturas de mi vida, me ha dejado de interesar. Estoy cerrada y no pienso perder el tiempo, ese precioso tiempo que ya veo cada día más breve, en hacer ni un sólo intento más, con todo lo que me falta por hacer y la entrega que eso me supone. Y te aseguro que, en mi caso, no es una carencia sino una liberación. Me siento feliz y completa. Y me siento también feliz al ver que vosotros, mis queridos amigos emparejados, también habéis alcanzado ese nivel de felicidad que tanta fuerza os da...Un abrazo muy fuerte.

Maria Sanguesa dijo...

Pues nada, Casandra, que te visiten. Aviso de que no se trata de un blog esotérico, adivinatorio, ni nada parecido. Son textos de opinión sobre temas de actualidad. Bienvenida a la red.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, mi querido "anónimo", por cumplir tu palabra, aunque de todas formas yo te las habría dado igualmente por estar ahí. Crear libertad y felicidad son dos grandes objetivos que nos impulsan, pero no hay que bucear demasiado para encontrarlos, forman parte de nuestra naturaleza... el ser humano, en su trayectoria, en su evolución, ha alcanzado grandes logros en el arte, en la ciencia, en la comunicación. Tenemos que conseguir avanzar más aún en la justicia social, en la paz... en tantas cosas...Te mando un gran abrazo.

Anónimo dijo...

Aah un poema de verdad hermoso... Con un gran significado, bno despues de todo hay hombres qe a pesaer de las adversidades sigue conservan do esa chispa de esperanza...