viernes, 21 de mayo de 2010

MIGUEL HERNÁNDEZ: AL DERRAMAR TU VOZ SU MANSEDUMBRE

Miguel Hernández con Josefina, su mujer.

Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.

Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.

Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirte en tierras y océanos.

Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.

(El Rayo que no Cesa, 1934-1935)

Os remito a esta entrada en el blog Poesía Abierta:

http://poekas.blogspot.com/2010/05/homenaje-de-las-tertulias-de-madrid.html

10 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Sencillamente: Miguel Hernández.
Bs

Maria Sanguesa dijo...

Así es, José, las palabras sobran... ¡qué grande y sencillo! Besos.

El Drac dijo...

Excelente poema cómo se siente el gran oficio de MIguel Hernández, un gran abrazo y gracias por compartir

Flamenco Rojo dijo...

Siempre eterno, compañero del alma, compañero...Miguel Hernandez.

Un abrazo.

Isolda dijo...

Me hubiera gustado asistir y disfrutar del placer de oírte recitarlo.
Grande y sencillo, qué bien definido.
Mil besos de ánimo, María.

Mercedes dijo...

Único, Miquel Hernández era único. Gracias por traernos estas palabras tan hermosas de su pluma.
Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, Drac, todos los poemas que le escribió a su mujer son muy hermosos e intensos. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Siempre compañero... nadie pudo callar su voz, nadie podrá. Un abrazo, Flamenco.

Maria Sanguesa dijo...

Fue un acto de reconocimiento que, finalmente, resultó muy bien. Yo fui una más de las muchas voces del acto... se leyeron unos cuarenta poemas...había que estar allí... Cúanto más habría dado de sí Hernández, si no le hubiesen dejado morir a los treinta y dos años. Un abrazo, Isolda.

Maria Sanguesa dijo...

Indudablemente fue único, Mercedes. Sus poemas son de aquellos que siempre me acompañan. Un abrazo y gracias.