martes, 1 de junio de 2010

MARÍA SANGÜESA: PETER PAN FOR EVER

PETER PAN FOR EVER

A qué juegas agostado Peter Pan

de alocadas travesías

entre puertos borrados por los años

y luces extinguidas en luceros

sobre agrietados velámenes de humo…


Ya no interesa

tu vagar entre sueños y sin rumbo,

ni un Nunca Jamás que se ha perdido

entre cuentos de Wendy a Campanilla,

sin reposo, sin paz y sin sosiego…


Aún persigues sirenas en las noches,

para olvidar los pliegues de tu frente,

y esas hebras de escarcha entre las sienes…

Ignorando alopecias que cabalgan

entre las ralas pampas de tus rizos.


Ya no juegues, desgastado Peter Pan,

no te molestes…


Wendy está ya cansada de esperarte

y Campanilla

decidió olvidar tu rumbo en una estrella,

harta de perpetuarte en rancios mapas

y ahogar en purpurina tus desastres…

24 comentarios:

Jose Zúñiga dijo...

Buen palo al mito. Aunque nos sintamos niños, bueno es saber que no lo somos.

Paloma Corrales dijo...

Difícil a veces resulta encontrar el equilibrio entre sentirse joven y asumir que el tiempo pasa inexorablemente.

Admiro la gente que envejece con dignidad y orgullo; transmiten serenidad y la sabiduría que emana de la experiencia.

Un abrazo.

Mercedes dijo...

Hay tantos Peter Pan que deberían leer tus bellas palabras. ¿Por qué nos negamos a asumir que el tiempo pasa y hemos de ser un ejemplo vivo de lo aprendido? Tal vez porque la juventud es buena moneda de cambio, pero cuando es inventada...
Un poema precioso. Gracias.
Un abrazo.

Amando Carabias María dijo...

Si he de ser sincero, aunque reconozco su valía, personalmente nunca me interesó Peter Pan. Siempre me han dicho que soy demasiado serio, y de siempre me han dicho que aparentaba más edad de la que tengo, que ya no es poca. Aunque no me importa nada.
Estaba pensando, al hilo de la lectura de tus versos, que hay todavía una interpretación más macabra, más dolorosa, más indignante.
Pero quizá sólo haya sido una lectura personal que no tiene nada que ver con tus intenciones.
Besos.

Alena. Collar dijo...

Una servidora les diría a todos los peterpanes que conoció que crezcan de una puñetera vez. Que no estamos para seguir dando chupetes a las infancias que no son nuestras.
Que los biberones los dan las mamás. Y que ya está bien de que nos tomen a todas por Wendy.

Un abrazo largo.

Isolda dijo...

Buena lección a los Peterpanes de pacotilla. No interesan.
De la infancia sólo es acondejable guardar los recuerdos que nos han hecho como somos y si acaso un poco de aquella inocencia.
Muchos besos soleados.

Flamenco Rojo dijo...

Me siento más identificado con el capitán Garfio…De vez en cuando escucho el tic-tac del reloj en el estómago del cocodrilo a punto de devorarme. Creo que es bueno aún disfrutar jugando como críos, pero mi parte de niño es tan pequeña que la he blindado para no perderla. La pequeña Carmen me ayuda, eh.

catherine dijo...

No conozco muy bien la historia de Peter Pan pero detesto el mito de la juventud eterna. Conservar un alma de niño es otra cosa.
Aplaudo el poema y su tema.
Un beso.

egomanias dijo...

Hola María ,
Óptimo poema que invita a reflexionar sobre un tema tan discutido. Personalmente hago una diferenciación sobre este tema, creo que una cosa es renegar las responsabilidades que el tiempo que pasa nos entrega para enfrentarlas y otra cosa sea conservar aquel instinto inconsciente que te hace vivir al máximo cada experiencia y te impulsa a la aventura, sinónimo de juventud. En el primer caso ser un Peter Pan representa un problema no sólo para la colectividad, fundamentalmente es un problema que tendrá consigo mismo quien se comporta así, normalmente se queda solo como en tu poesía, en el segundo caso no hace daño a nadie, su espíritu es contagioso y crea grupo a su alrededor.
Creo una justa mezcla de inconciencia y responsabilidad sea la cosa mejor: no tomarse demasiado en serio, con un poco de ironía para enfrentar las situaciones desagradables, y la madurez necesaria para enfrentar cada situación con el espirito justo. Como diría el viejo dicho:” Para vivir cada día como si fuera el último, sirve un poco de inconciencia juvenil” ;)
Reflexiones personales a parte, me gusta mucho tu poesía.
Un abrazo.
Leo.

Anónimo dijo...

Qué cosa más infantil dedicar un poema a Peter Pan. Hay niños que son mucho más maduros que los adultos. Peter Pan es sólo un personaje, pero nunca se detendría a escribir cosas así, porque se trata de un personaje maduro.

Maria Sanguesa dijo...

Así es, José, hay que guardar algo de la inocencia de la infancia, para poder confiar en los demás y mantener la dosis de ilusión necesaria para afrontar la vida. Pero sabiendo que somos adultos y responsables, en el más amplio sentido de ésta palabra. Un gran abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Qué razón tienes, Paloma, yo también admiro el saber ir cumpliendo años y etapas, y esa serenidad y sabiduría de la experiencia me atraen como un imán, porque sabes que puedes confiar en quien se asume a sí mismo y ha sabido aprender las lecciones de la escuela de la vida, sin quedarse en las aulas. Un fuerte abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias, Mercedes, sí que hay Peter Panes que van haciendo estropicios por las vidas ajenas. Son esas personas que se niegan a crecer e intentan abusar de los demás para cubrir sus necesidades (afectivas y económicas), sin poner nada de su parte, porque como los niños se creen con derecho a todo... Un fuerte abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Todo poema, puede tener varias lecturas, Amando. Probablemente, la tuya sea buena. A mí si que me gustaba Peter Pan, eso de poder volar me resultaba fascinante, a los cinco o seis años estaba enamorada de él... buscaba su sombra en los cajones. Claro que yo era una niña muy imaginativa, y que ha pasado casi medio siglo desde entonces... entonces no sabía que en la vida real pueden aparecer Peter Panes y que cuanto mayor sea el poder de que dispongan, mayor será el daño que puedan llegar a hacer... Un fuerte abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Pues tienes toda la razón, Alena, deberían de crecer de una puñetera vez... lo malo es que no buscan sólo el chupete, sino el biberón y, a ser posible, la vaca entera... son insaciables. Y siempre hay por ahí alguna Wendy, con vocación de madre frustada, que deja que se le enganchen al costillar. Lamentable, pero cierto. Un abrazote bien fuerte.

Maria Sanguesa dijo...

Así es, Isolda, hay que conservar los recuerdos y algo de esa inocencia... Peter Pan está bien para las películas y los divanes de psicoanalistas... cuanto más lejos mejor. Un gran abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Bienvenido, Flamenco Garfio, ¿sabes que yo también he llegado a sentir ese tic-tac, cuando mis hijos eran pequeños? Me encantaba jugar a navegar, el barco era un sofá, y mientras navegábamos les contaba historias de islas, ballenas y piratas. Un beso muy grande para Carmen y un abrazo para Mary y para ti.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias por tus palabras, Catherine, el mito de Peter Pan viene de un cuento escrito por un escocés, James Matthew Barrie, sobre él se han hecho múltiples películas y obras de teatro... los psicólogos y sociólogos también han escrito sobre en síndrome de Peter Pan. Es bueno conservar algo del niño/a que fuimos, pero en el recuerdo... hay que asumir la edad y todas las responsabilidades que esto conlleva. Yo también detesto a quienes no quieren crecer. Un fuerte abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Bueno, Egomanías, desde el momento en que se asumen seriamente las responsabilidades que, normalmente, vamos creando a nuestro alrededor (otras veces se nos imponen), ya se diluye un tanto el peterpanismo. ¿Vivir al máximo cada experiencia de la vida?... Humm, depende del riesgo que ello implique, aunque también es cierto que depende mucho de la edad. No se ven las cosas, las experiencias, de la misma manera a los veinte años, que a los treinta y mucho menos cuando has dejado ya atrás los cincuenta. El riesgo que tu inconsciente está dispuesto a asumir va en proporción directa a las experiencias vitales que ya has vivido, es lo que se llama madurar... o madurez.
En lo que tienes toda la razón es en que hay que tomar las cosas graves con ironía, con esa cierta dosis de humor que nos hace huir de lo trágico, a la hora de afrontar lo desagradable o lo duro que la vida ya que esta faceta, nos guste o no, resulta inevitable. Pero también con toda la firmeza que nos da la madurez adquirida, y con toda la responsabilidad que estas situaciones requieren... sin olvidar, en ningún momento, que la responsabilidad comienza por ser responsable de uno mismo.
Te mando un fuerte abrazo y me han gustado tus reflexiones.

Maria Sanguesa dijo...

Bienvenido, Peter Pan, comprendo que si eres capaz de admitir que los niños son más maduros que tú (y que muchos adultos como tú), en lo cual estoy totalmente de acuerdo. Firmes aquí como anónimo total. Y si, en contra de numerosos artículos y estudios publicados por sociólogos y psicólogos (pongo ps, porque si pusiera s, diría experto en higos no en psiquis), afirmas que Peter Pan es un personaje maduro... entonces es que no tienes remedio. Pero tendrías que leer el libro de Barrie, seguro que aprenderías algo de su personaje... ése sí que es real. Ah, aquí en España decimos que:"el que se pica, ajos come." Y no pierdas tu sombra, detesto encontrar cosas oscuras en los cajones...

carlos guerrero dijo...

Un excelente poema donde el tiempo no se detiene siquiera en aras de la ilusión y la fantasía. Me encantó.

Un beso

María Socorro Luis dijo...

Nunca me gustó la historia ni el personaje de Peter Pan. Como otros muchos famosos cuentos infantiles, me perece algo ridículo.
En cuanto a las reflexiones sobre lo que llaman peterpanismo, me perece todo muy relativo...

Pero me gusta el poema.Y te mando mi mejor abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Bienvenido a mi página, Carlos, muchas gracias por tus palabras. Yo también te seguiré, me ha encantado tu blog. Un abrazo.

Maria Sanguesa dijo...

Gracias por tus palabras, Soco, comprendo lo que me dices porque hay un cuento, el de Alicia, que siempre me resultó insufrible... y ya ves todo lo que se ha escrito sobre él y la cantidad de versiones cinematográficas y teatrales que se han hecho...
Te mando un fuerte abrazo.