jueves, 21 de abril de 2011

MARÍA SANGÜESA: FATIGA


FATIGA

FATIGA

Se encontraba muy fatigado, el cansancio atenazaba sus nervios como una oscura sierpe. Quizá fuesen los años, quizá su mala salud, o su perenne incertidumbre ante el futuro.
Algunas veces, se acentuaba esa sensación de agotamiento cuando pensaba en Ella, en aquella mujer que había aparecido en su vida de manera fortuita. Reconocía que, al principio, había llegado a colmarle algún vacío. Incluso había llegado a sentir un cierto revoloteo de ilusión que irisó el gris de su existencia. Pero tenía que reconocer que, cuando tomó su decisión, ya habían transcurrido unos meses, y dedicarle algo de su tiempo le suponía un cierto esfuerzo. Además, Ella, le acercaba al incómodo recuerdo de cuando se enamoró- tan sólo una vez en su vida-, una treintena de años atrás. Su presencia le hacía caer en la cuenta de que no podría volver sentir, por nadie, la misma intensidad de pasión. Así fue como había ido llegando a la conclusión de que no, de que no podía ser amor lo que le había impulsado a iniciar aquella relación que comenzaba a molestarle tanto. Le fastidiaba que Ella siempre estuviese predispuesta a la risa, le molestaba lo propensa que era a sonreír a los demás, incluso sentía cierta inquina por quienes le mostraban, de manera abierta, su afecto.
En aquellos momentos, la verdad fue que tan sólo le importó su fatiga. Así que, sin otras consideraciones, puso punto final a la historia que él mismo había iniciado. Lo hizo sin posibilidad de vuelta atrás.
No quería detenerse a evaluar el daño causado. Evitaba entrar en valoraciones sobre el hecho de que a Ella no le habría hecho ninguna falta vivir aquel extraño maridaje sentimental hacia el que la había impulsado, admitía que él era el único responsable. Aunque, por otro lado, se negaba a asumir que con su forma de actuar, sin duda alguna, había quebrado la última porción de confianza que aquella solitaria mujer habría podido llegar a depositar en alguien. Estaba demasiado fatigado para tener que pararse en consideraciones ajenas.
Tan sólo le importaba que, gracias a su drástica decisión, pudo lograr su propósito de vivir en medio de aquella apacible soledad. Aunque, de vez en cuando, apareciese algún amigo que llegaba a alterarla. Si alguno de ellos le mencionaba a Ella, solía comentar que aquella ilusión que sintió, por tan breve tiempo, huyó sobre el viento de lo imposible cuando acabó definitivamente con su vínculo.
 A cambio, hoy, es plenamente consciente de que disfruta de su pequeño confort, sin complicaciones, aunque sea cierto que, en los últimos días, la fatiga haya seguido aumentando de forma implacable.
El médico ya le ha repetido, muchas veces, que son cosas de la primavera, por más que él haya insistido en reiterar que suele ocurrirle cada vez que piensa en que aquella mujer desapareció para siempre de su vida. Es en esas ocasiones cuando nota un dolor intercostal, una inexplicable molestia que se ha añadido a sus habituales achaques, y, al llegar la noche, le cuesta conciliar el sueño cuando recuerda su lejana voz o su medio borrosa sonrisa, aunque se esfuerce en apartar de su mente aquellas estúpidas salpicaduras del recuerdo.
Quizá tendría que decidirse, durante una de aquellas noches de insomnio, a desenterrar el cuerpo de Ella del jardín. Quizá sería conveniente llevar sus restos a un lugar más alejado de su vida cotidiana, menos cercano a su casa, menos próximo a sus molestas evocaciones…

13 comentarios:

ANTONIO CAMPILLO dijo...

El viento de lo imposible es el culpable de la incomunicación. Pero, ¿se busca la soledad?

Posiblemente haber hecho desaparecer el problema no es la solución. A veces, sólo a veces, no existe problema por lo que la solución es etérea. Quizás la soledad sea la pastilla mágica de la misantropía. Quizás la inmensa soledad sean los recuerdos. Quizás la sublime soledad se llame amor.

Excelente relato, María. Como siempre.

Amando Carabias María dijo...

Glubs... Vaya final. Así que en el jardín, no me extraña que se fatigue...
La soledad, eterno tema, el amor eterno tema, la muerte, eterno tema, los celos, eterno tema...
No me extraña que el relato sea magnífico, como señala Antonio, unes de modo muy bueno cuatro temas eternos en una página.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María:

Aprovechando un descanso en el trabajo vengo a saludarte y a desearte feliz Pascua de Resurrección.

Gracias por visitarme.

Abrazos.

catherine dijo...

Me encantan tus relatos, María, este, el anterior, todos, siempre con un final inesperado.
¡Ay! con la fatiga, la rutina, no hay vida posible.
Una sonrisa y muchos besos.

Leonel Licea dijo...

Había imaginado cualquier desenlace, menos el que nos propones con el final, Marìa, tejes con maestria la trama y como siempre, sorprendes.
Me encanta tu modo de narrar, Marìa, un abrazo fuerte y mil besos.
Leo

Isolda dijo...

María querida, cada vez me sorprendes con estos cuentos. El anterior me gustó mucho, pero en éste, como dice Amando, te permites jugar con cuatro temas transcendentales, (los celos, menos) en nuestras vidas.
Muchísimos besos, para que sigas sorprendiéndonos.

El Drac dijo...

Como dice el bolero: " hay amores en la vida que nunca pueden olvidarse" y así la entierre a la amada más distante de su pecho no podrá sacar ni un instante vivido con ella. Un abrazo

María Socorro Luis dijo...

Sorprendente. Vas leyendo tranquilamente, sin la menor sospecha de lo que vas a descubrir en el último párrafo.

Muy bien llevado. Me ha gustado de veras y siempre un placer, mandarte un abrazo muy entrañable.

Alena. Collar dijo...

Ya te dije que me parecía muy divertido...
Hay usos de jardines pelín espeluznantes...;)
Besos.

Flamenco Rojo dijo...

Me has pillao con el final...Así sí se explica la fatiga.

Un beso.

Beatriz Ruiz dijo...

Tus palabras son tan tuyas mi amiga!!!...

Precioso...

Besitos...

Paloma Corrales dijo...

El desenlace es el relato en sí, muy bueno, María.

Besos, muchos.

Quino dijo...

Hola María,

Vengo del Blog de Poetas de los Alrededores y me fascinaron tus poemas. Es por ello que me hago seguidor tuyo... Y espero que cuando tengas tiempo, puedas visitar mi blog e intercambiar alguna opinión, si lo ves procedente...
el enlace es: http://joaquinlourido.blogspot.com/

Un fuerta abrazo desde mi tierra lucense.