lunes, 16 de mayo de 2011

MARÍA SANGÜESA: LA NOCHE DE SUS MANOS


LA NOCHE DE SUS MANOS

La noche de sus manos se despliega

en mil silencios que suplican

algo de pan

en las abiertas palmas…

Hadiya

mece arrullos de selva

en sus cabellos

de anillada obsidiana,

manglares sin luna

son sus ojos de abismo.


Anida en su vientre un oscuro vacío,

junto al hambre de panes

late un hambre de vida,

un recuerdo que rasga

con mordiscos de peces,

dentelladas de muerte

en mortaja de algas…

Hay un niño dormido

sobre cuna de agua

y

otro juega en el fondo

con caballos marinos.


La noche de sus manos se despliega

ante aquellos que miran

con ceguera de asfalto

cabalgando en sus prisas,

ignorando la muerte

de imposibles retornos.

Atroz desamparo

entre espacios errantes

sobre lunas heladas en desierto de almas…


La noche de Hadiya se despliega

en mil silencios que suplican.

13 comentarios:

Mª LUISA ARNAIZ dijo...

¡Qué sensación tan urente producen estos versos-heridas en las conciencias! ¡Que emotivo oxímoron final!

María Socorro Luis dijo...

Qué profunda belleza, qué profunda tristeza, qué profunda verdad...
Demasiadas Hadiyas con hambre de vida. Demasiados niños eb cuna de agua...

Besos, besos, besos...

Elvira Daudet dijo...

Querida María:

Qué hermoso y fraternal poema, amiga, qué dulce y dolorido. Ojalá llegara a mucha gente y les descosiera el duro corazón.

Fue un placer conocerte y charlar contigo, espero repetirlo pronto.
Un enorme abrazo
Elvira

Amando Carabias María dijo...

¡Qué necesarios son estos poemas! ¡Cuánto necesitamos de estos aldabonazos a nuestras conciencias!
Ahora sería menester que este poema volase y volase para llegar al corazón de quien puede resolver el problema de Hadiya, de todas las Hadiya del planeta. Nosotros podemos, nosotros debemos.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María:

Terrible soledad y triste abandono destila tu poema certero en la verdad.

Abrazos.

Charcos dijo...

hiere este poema, como ya han dicho querida María ojalá remueva las conciencias de los que pueden hacer algo... que somos todos

Besicos

Fernando dijo...

María, amiga, poeta: conocerte ha sido genial. Leerte aún más. Es necesario hablar de estas duras situaciones para aportar nuestra visión de la vida y que alguien nos escuche. Espero volver a verte, pero mientras tanto seguiré leyéndote. Un cordial saludo.

Leonel Licea dijo...

Este poema, querida Maria, es de los que me gusta definir necesarios, porque dan voz a los que mueren de silencios. El poema es entrañable, sincero y valiente, con un final que mejor no puede retratar la situación.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo enorme y mil besos.
Leo

ANTONIO CAMPILLO dijo...

El hambre, la sed y la muerte, es indiferente a las atareadas prisas de quienes la provocan con su pasividad. Ni siquiera la belleza natural que rodea a estos modernos jinetes apocalípticos puede enmascarar una verdad tan real como la que cantas, María.

Quino dijo...

Una maravillosa manera de hacernos concienzar con unos versos geniales, maestra. La verdad de la vida en diferentes etapas.

Besiños, María.

Que pases un día muy feliz !!!

mercedespinto dijo...

Muy emotivo, María, de veras, no creo que nadie que haya leído este poema quede indiferente ante la vida de Hadiya, por muy de prisa que camine por el asfalto.
Un abrazo.

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Las manos de Hadiya son las manos de todos, de los que sufren el flagelo posmodernista y los indiferentes. Son la voz del poeta y del político que miente, son la artera punzada en el corazón de todos los que sienten.
¡Bravo!

Ángeles Hernández dijo...

Noche, hambre, silencios, ojos de abismo, oscuro vacio...
Palabras que en mí generan recientes recuerdos de tristeza, y sin embargo...¡Cuanta belleza plasmas en tu poema!, belleza que vive y me transporta aun mundo onírico y encantado.

Muchos besos María, de Á.