miércoles, 15 de junio de 2011

MARÍA SANGÜESA: QUIERO




QUIERO
… amor más poderoso que la vida: 
perdido y encontrado. 
Encontrado, perdido...
(Gil de Biedma)
Quiero enredarme en ese pliegue
que traza un leve surco
allá donde la brisa alza oleajes
─ de pura rebeldía─ en tus cabellos,
y encaracola lunas en la noche
al dejar en tus sienes sus espumas.

Quiero perderme entre tus manos
que anudan sueños en el aire,
alas de luces en los cielos…
Vuelos que rozan las alturas
y trazan rumbos de bajeles
en las nubes de sendas imprecisas.

Quiero cruzar contigo espacios
de novas que construyen
orden de caos sobre universos.
Llama que fulge, y estallido
que entre luceros nace y muere
con rítmico fluir de aliento y vida.

Quiero guiarte a mi presente, salvarte
del olvido. Darte entidad de cuerpo,
con la entera certeza de lo exacto.
Y deshacer pasados inconclusos
al consumir el tiempo ya vencido
en la perenne hoguera de un nosotros.




11 comentarios:

Mª LUISA ARNAIZ dijo...

Qué soledad más patética. Esa “hoguera de un nosotros” resume el “quiero” de un imposible.

Maria Sanguesa dijo...

No suelo contestar, Mª Luisa, pero creo que tengo que aclararte que la hoguera de un nosotros, nada tiene que ver con la llama de una pasión. Se trata de algo muy distinto. En cuanto a la soledad, nunca la he visto como algo patético, quizá porque nunca he estado realmente sola, más bien he buscado estarlo para poder bucear en mis propios mares, sin coacciones, y expresar libremente mi creatividad. La poesía, cuando es lírica, se presta a multitud de interpretaciones, según el eco o el reflejo que encuentre en quien la lea y fundamentalmente, en quien la llegue a sentir.

mercedespinto dijo...

Cuando un amor comienza, sea cual fuere el momento, hay que afrontarlo así, entregado, independientemente del pasado y del futuro.
Una bellísima forma de contarlo, como siempre.
Un abrazo y hasta la próxima.

Flamenco Rojo dijo...

Querer es poder...

Abrazos.

Mª LUISA ARNAIZ dijo...

Querida María: apenas se tiene la oportunidad de que la creadora o creador de un poema explique sus propias imágenes. Aun así, y a fuer de equivocarme, esto es lo que se me ha manifestado del tuyo: tras varios deseos (“enredarme”, “perderme”, “cruzar contigo” para trascender la existencia) el yo poético QUIERE -que es la palabra clave- dar corporeidad a una sombra con una paradoja (“deshacer pasados inconclusos”) para patentizar un “nosotros” en el presente.

He aquí el porqué de lo imposible y la intuición de una soledad conmovedora.

Leonel Licea dijo...

Creo que, cuando buscamos la soledad, en realidad estamos buscando la compañía de nosotros mismos, salvarnos de ese recuerdo que se nos vuelve verdugo, y mientras sentamos esa necesidad de buscarnos, de querernos, aún tenemos tiempo para recuperar nuestra esencia.
Me encanta el lirismo de tus versos, Marìa, siempre.
Un beso enorme y un abrazo aun mayor.
Leo

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Cuando el tiempo marca cuerpo y mente es necesario soñar y trazar nuevos rumbos.
Siempre se pueden revivir hechos reales o idealizados si poseen un poso tan intenso como el que desgranan tus versos.
Volver al pasado es construir un nuevo futuro.

Un abrazo, María.

Isolda dijo...

Querida María, Qué sorpresa me he llevado al recordar este poema que escribiste hace ya tanto tiempo, ¿cuatro,cinco años? Mejor no pensar en el pasado. Me siguen emocionando esos versos finales, miento, del primero al último: ese quiero que era una declaración de intenciones. Ya me conoces, siempre vida y aliento. Creo que Leo lo ha dicho mejor que yo, sin duda.
Besos, amiga.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, María:

Bellos sentimientos expresas en tu poema, cuando se quiere se puede.

Abrazos.

catherine dijo...

Como extranjera lo he leído con el doble sentido de quiero en francés: je veux, j'aime. Pero me equivoqué, sería me gusta...
Me quedo con "quiero guiarte a mi presente, salvarte del recuerdo".
Hermoso poema después del de la Tristeza, es interesante leerlos seguidos.
Un beso, María.

Amando Carabias María dijo...

¿Éste tampoco lo había comentado? Pues juraría que lo había leído. Lo mismo lo leí, me surgió otra cosa y se me pasó decir que es un bellísimo poema sobre el verdadero amor, ése que se clava en los lugarer más íntimos e inaccesibles de los enamorados, ése que aún aletea después de que la pasión amaine.