sábado, 11 de junio de 2011

MARÍA SANGÜESA: TRISTEZA


TRISTEZA

Ronda, en silencio, vanos de las puertas

en la imprecisa bruma de la aurora

y trae ramos de cardos como ofrenda

de espinas afiladas como aceros.


Detiene en la entrada su aleteo,

vestal ornada de misterios,

enredada en túnicas de humo

que enmascaran la ausencia de su cuerpo.


Ingrávida parece, mas lleva el peso

de negras cadenas de tormento

que ciñen su cintura con argollas

de cuentas de rosario y penitencias…


No ha de cruzar umbrales que permitan

volcar en mis estancias sus ofrendas.

No ha de alcanzar mi lumbre, ni atravesar mi puerta.

Sellada la tengo hoy a la tristeza.

12 comentarios:

María Socorro Luis dijo...

Y es recurrente y atrevida esa dama, pero sabemos ahuyentarla con un poema.

Besos de primavera.

Fernando dijo...

María amiga y poeta: así tiene que ser, rechazar la tristeza y, sobre todo, no recargarse de cuentas de rosario y penitencias. Te deseo esperanza y amistad. Un abrazo.

mercedespinto dijo...

Para rechazar la tristeza hay que reconocerla, y para ello hay que haberse encontrado con ella cara a cara anteriormente; está claro que tu sabes quién es. A pesar de todo, valió la pena conocerla, para poderla escribir así.
Fantástico poema.
Un abrazo.

Beatriz Giovanna Ramírez dijo...

Tus versos respiran sentimiento y fuerza.

Leonel Licea dijo...

La rechazas, como me gustaría rechazarla cada vez que se me acerca, pero tu rechazo es poesía pura.
Delicadeza y lirismo tomados de la mano, querida Marìa.
Un abrazo fuerte apra ti.
Leo

Igor dijo...

Me ha parecido una buena música. Y mira que para abordar algo como la tristeza, que tantos versos ha dado, hay que ser valiente.
Y pienso que lo has conseguido, he sentido la emoción.

Paloma Corrales dijo...

Así es la tristeza siempre al acecho, etérea y lasciva. Y ése es su cortejo: "y trae ramos de cardos como ofrenda /de espinas afiladas..." Precioso, María.

Isolda dijo...

Me encanta esa forma de sellar la puerta a la tristeza. Preciosos versos para hoy y siempre, querida María.
Ábrela a los besos que te envío.

Charcos dijo...

tristeza que a todos a veces nos envuelve.... mejor ahuyentarla si!

besicos muchos

ANTONIO CAMPILLO dijo...

El horror de la tristeza.
Lo más importante es cerrar las puertas del corazón y la mente a los puntiagudos regalos que pretende que aceptemos.
Si dejamos que nos enrosque en su sentido de culpa nunca tendremos soltura para reír ni vivir.
Menos mal que tu puerta es de roble macizo, María.

Es tan bella tu composición como amargo y desasosegante puede ser un pinchazo de sus finas espinas lacerantes.

Excelente, María.

Un fuerte abrazo.

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

Cuando una poeta, pincelazo tras pincelazo, retrata un sentimiento como la tristeza con tu maestría, merece que el lector se ponga de pie y aplauda.
Felicitaciones.

Amando Carabias María dijo...

"(...)sellada la tengo hoy a la tristeza"
Bravo María, simplemente cumplo con el ruego que hace en su último comentario Julio Díaz-Escamilla, y aplaudo...