sábado, 8 de octubre de 2011

MARÍA SANGÜESA: PAPEL: TREINTA MONEDAS



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PAPEL: TREINTA MONEDAS


En estas horas del ocaso vemos
que junto al sol se apagan sueños, vidas
truncadas por la fuerza
de aquellas treinta monedas del poder,
imperio oscuro de quienes adquieren
esclavos, condenados a cadenas
de implacables horarios.
Siervos que han de pagar por su trabajo
con sudor, con miedo y con papel.


Papel al que llamamos dólar, euro,
certificado, tarjeta, permiso,
recurso, sentencia, contrato, acta,
carnet o voto. Sí, voto también…
Montañas de papel
para enterrar los sueños dando gracias
ante el efímero derecho a ser
un eslabón- perdido- en la cadena
de un mundo hecho de engranajes de papel.


Un cargo aseguramos a esos judas
que fingen ser la voz de nuestros votos,
no pasan hambre y juegan al palé,
sobre tableros de paro, miedo y sed.
Le compran- venden- vidas a la banca
por calles de estadísticas, dígitos
sin nombres ni apellidos, sólo números,
y oscuros signos sobre pliegos:
papel timbrado a cambio de moneda
- treinta monedas para ser exactos- .


A estas alturas de la tarde cuando
se pone el sol, tras horizonte en llamas,
prenden con él los sueños cual pavesas…
inmensas resmas incendiadas arden.
Treinta monedas, mil judas, incontables dolos,
salvoconductos del engaño,
se estampan, se timbran, en frágil papel…
Ojalá, que en este ocaso, ardan de una vez.

11 comentarios:

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Sí, María, los esclavos del siglo XXI están hechos del barro del terror, del humo de la injusticia, de la compra de su mente, de la negación de su espíritu, de la prohibición que establecen los iluminados y, en fin, de las órdenes establecidas por ciegos y tontos.

Un fuerte abrazo.

Isolda dijo...

Querida María, he ahí un lección de cómo cambiar, a tenor de unos versos, tu lírica habitual por esa magnífica denuncia. Me quedo impresionada y me uno a la frase final: ¡ojalá que en este ocaso ardan de una vez!
Besos, muchos más de treinta.

mercedespinto dijo...

Parece mentira, pero así es, sigue habiendo esclavos, solo que ahora no se compran con monedas, sino con papel. Tu grito me ha parecido tan bello como desgarrador y necesario. Nosotros, los que nos sentimos artistas, tenemos el deber de luchar y denuncir incansablemente tanta injusticia.
Un fuerte abrazo.

Leonel Licea dijo...

Hago mío tu grito y espero, como tú, que llegue el dìa en que ardan de una vez papeles, enganos e injusticias.
Se siente la sangre que hierve en tu poema, querida Marìa, y ese m gusta.
Un abrazo muy fuerte y un beso.
Leo

Anónimo dijo...

Apreciada María, no se si es un alto en el camino de tu tradiconal poesía, esta invasión en la poesía de tinte social, pero lo cierto es que has medtido el dedo en el ojo de la injusticia con la misma habilidad que en tu otra forma de escribir.
A mi, también, me duele lo que está pasando, pero confieso que no lo se decir como tu; claro que yo no soy un artista, eso queda para espíritus tan sensibles como el tuyo.
Con todo mi afecto y admiración, Terrón de tierra

María Socorro Luis dijo...

Bravo, María.
Y que bien se siente una, después de decir lo que se piensa...

Besosamontones

catherine dijo...

Montañas de papel, engranajes de papel para los judas que compran-venden vidas a cambio de las famosas treinta monedas.
No sé lo que merece más aplausos: la forma o el fondo de este grito de indignación a la hora del ocaso.
Muchos besos, María.

La Solateras dijo...

María, ya estoy entre tus seguidores para no perderme ninguno de tus poemas.

Éste es de los necesarios en unos momentos tan tristes como los que estamos viviendo.

Un abrazo

Beatriz Ruiz dijo...

Ojalá ardan de una vez!!!... De otra manera tendremos que empujarles...

Pero María siempre estuvo del lado de los oprimidos, de los débiles, de los esclavos... Y de parte de la justicia... y la paz... y la solidaridad...

Ahora nos regala unos versos comprometidos... Bien María...

Besos de Justicia...

Amando Carabias María dijo...

Sorprendente cambio de registro. Como siempre me ocurre últimamente llego tarde a los sitios. Casis una semana tarde, qué horror.
Aún así -y sólo hablo de lo formal- el ritmo tan carcterístico en ti, se desliza con suavidad.
Todas las denuncias que hagamos serán pocas, poquísimas. Cada día los amos atornillan más a sus esclavos. Siguen buscando nuestra asfixia, y com bien y agudamente señalas hasta el voto se convierte en cadena, soga o látigo.

Jorge Torres Daudet dijo...

Una denuncia valiente, María, "...montañas de papel para enterrar los sueños".
Promesas incumplidas de ignorantes aupados en ese poder que ni llegaron a soñar nunca.
Besos