viernes, 21 de enero de 2011

MARÍA SANGÜESA: EL CARRO



EL CARRO

Un abejorro zumbaba entre las jaras. Bajo sus sombras, había un hombre tumbado en el suelo. Con el borde de la manga secó una gota de sudor que iba a caer sobre su ojo, la escopeta se desvió del ángulo de tiro. Apuntó de nuevo, mientras arrastraba el codo sobre la tierra, herida de rojos como la tarde.
Escuchó un rechinar de flejes, un largo rodar de de viejas ruedas, sobre el angosto camino. El carro iba a subir la cuesta; al comenzar a hacerlo tendría que aminorar su velocidad, justo en aquel punto de la tapia sobre el que enfocaba la mirilla del cañón.

El molinero aflojó las riendas de las mulas, el carro iba demasiado cargado, la cosecha había sido generosa aquel año; los vecinos le llevaban sacos y más sacos de trigo para moler. Tenía que repartir, cada día, la harina que obtenía a lo largo de la jornada, para hacer sitio a los siguientes sacos, que no dejaban de llegar. Le pagaban puntualmente cada entrega y le daban, además, nueva cantidad de grano para moler.
Siempre que iniciaba la subida de aquella empinada cuesta, la del camino del cementerio, mientras bordeaba sus encaladas tapias, le gustaba ir recordando a los ausentes. Así mitigaba su soledad y, también, el hueco irrecuperable que habían dejado en su existencia. Casi todos aquellos que había querido se encontraban al otro lado del muro. No quería dejarse vencer por la tristeza, les dedicaba un saludo y recordaba alguna de las vivencias compartidas. Les hablaba como si estuviesen presentes, como si pudiesen escucharle.
- Tendrías que ver a tu hija, Manuela, está hecha una mujer. Tiene las trenzas más rubias que la cebada, se pasa el día revoloteando como un gorrión y cantando como un jilguerillo. Y tú, Damián, ni te imaginas lo fuerte que se está poniendo el Adrián, el chico promete ser tan alto y tan listo como tú – chascó la lengua para arrear a las mulas-, desde que no vienes por el casino, hemos dejado de tener un buen rival en las partidas de dominó…

El hombre de la escopeta soltó una maldición entre sus apretados dientes; le dolía el brazo por el peso del arma, la tierra se le estaba adhiriendo al sudoroso vientre, pegado al suelo, como un reptil. Bajó el arma, hoy tampoco podría hacerse con el dinero. En el casino del pueblo había escuchado que el molinero siempre iba solo en su carro, pero llevaba más de una semana acechándolo, escondido en aquel preciso punto del camino, el único en el que era imposible que algún vecino pudiese percatarse del asalto. Y jamás le había visto solo sobre el pescante. En cada ocasión, le acompañaban varias personas, alguna sentada a su lado, otras sobre los sacos y las demás a pie, mientras escuchaban atentamente su charla.

El carro se perdió de vista al doblar la curva en la que terminaba la cuesta, en dirección al puente de piedra, donde se allanaba el tramo. Cada vez que llegaba a aquel lugar, el molinero se despedía de sus amigos ausentes. Entonces, le parecía sentir como una especie de revuelo de abejas, un zumbido que inundaba el aire para perderse entre las ramas de los jarales que crecían cerca de las tapias del camposanto. Siempre aguzaba la vista, pero nunca conseguía ver volar ni a una sola abeja de las que producían aquel sonido.

jueves, 20 de enero de 2011

SILVIO RODRÍGUEZ: SUEÑO CON SERPIENTES



Hay quienes hacen daño porque ésa es su naturaleza. Llegan a pensar que el personaje que han inventado sobre su miserable realidad (o el mundo de mentiras que han tejido a su alrededor), son una muralla que les va a proteger de sus desmanes para poder seguir engañando, abusando de la buena fe de quienes, porque su naturaleza es la contraria, caen en sus enredos, en sus tejemanejes, en su red. Claro que un dolo no suele durar siempre, mucho menos una serie de ellos. Así que, cuando se les desenmascara, su manera de defenderse es perversa: amenazan, calumnian, difaman...
A veces puedes defenderte con armas legales, pero en otras ocasiones se aprovechan de que confiaste en ellos y, si te han robado, no hay documentos que lo prueben. Si te han engañado, es su palabra contra la tuya. Si te difaman, sigue siendo su palabra contra la tuya... luchas en vano, caes en la impotencia de no saber qué hacer para defenderte. Te alejas y guardas silencio. Y confías en que alguna vez, cuando perjudiquen a alguien (de esos muchos alguienes utilizados), dejen un rastro que muestre su verdadera condición. Y suele ocurrir que, en su desmedida soberbia, acaban por caer en su propia trampa. Tanto repiten sus infamias que van dejando un reguero de huellas, de negras huellas, que ese alguien determinado acierta a descubrir un día cualquiera. Alguien quizá con ira, quizá con rabia, pero con la verdad por delante. Y no hay mejor arma que la verdad para derribar los muros de la mentira. Esa verdad que, aunque no sea la tuya, se suma a la tuya. Mientras tanto, has estado muchas noches soñando con serpientes...

SUEÑO CON SERPIENTES

Hay hombres que luchan un día
y son buenos.
Hay otros que luchan un año
y son mejores.
Hay quienes luchan muchos años
y son muy buenos.
Pero hay los que luchan toda la vida:
esos son los imprescindibles.

Bertolt Brecht


Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.

lunes, 17 de enero de 2011

JESÚS MALIA EN LA CASA DE CASTILLA LA MANCHA

Mañana, martes 18 de Enero, Jesús Malia presentado por Delfín Yeste, leerá poemas en la Casa de Castilla la Mancha de Madrid, a las 19,30.
La dirección es: Calle de la Paz, nº 4 , primer piso. La parada de metro más cercana es la de Sol.

viernes, 14 de enero de 2011

VICENTE GAOS: SIN PALABRAS



Cuando paso unos días en Valencia, me gusta releer a alguno de los poetas que dio esta tierra de artistas, este rincón del mundo que fue mi segunda cuna. Aquí llegué, desde Marruecos, siendo muy niña; aquí crecí, estudié y tuve mis primeras ilusiones; aquí arraigó mi familia y siempre tendré raíces que tiren de mí.
La cultura de esta tierra fue la primera fuente en la que bebí, siempre tendré una deuda afectiva y cultural con este lugar del mundo.
Entre los primeros sonetos que leí se encontraban los del valenciano Vicente Gaos, de corte estrictamente clásico, aunque los poemas que más me gustan de él son aquellos en los que el verso fluye de forma más libre, hasta alcanzar un vuelo poético absolutamente personal.

VICENTE GAOS

(Valencia, 1919- id., 1980) Escritor español. Su obra poética evolucionó de un inicial clasicismo a una mayor complejidad temática y formal. Es autor deArcángel de mi noche (1944), Sobre la tierra (1945),Luz desde el sueño (1947) Profecía del recuerdo(1956), Un montón de sombras (1972) y Última Thule(1980). Tradujo a Shelley, a Rimbaud y a Eliot y dejó una relevante obra crítica (Poesía y técnica poética, 1955; Claves de la literatura española, 1971).

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gaos_vicente.htm

Algunas de las frases que contienen sus poemas fueron motivo de reflexión para mí, las apuntaba en mis cuadernos del instituto, recuerdo haber tenido ésta, que hoy he encontrado de nuevo, mientras leía sobre él:
"Agradece al tiempo que, mucho más sabio que tú, no apresure tus horas de dolor ni se demore en tus momentos de dicha, sino que te los mida con la misma igualdad, con la misma ecuanimidad generosa."

SIN PALABRAS

Un mundo de armonías me rodea.
Fuera palabras, no turbéis mi paz.
Una vida hecha toda de sonidos,
un pensamiento universal que puede
prescindir de cualquier significado.

El universo no habla, nada dice,
el viento mueve diáfano la hoja.
Paraíso final sólo de música
musical. Canta el pájaro en lo hondo
del corazón. Palabras, fuera. Ahora
un mundo de silencios me rodea.

Música, solo música, callada
música. Siempre música, esto es Dios.

miércoles, 12 de enero de 2011

REGALO DE CUMPLEAÑOS







http://egomanias.wordpress.com/2010/09/03/sirena/


Gracias por las felicitaciones que me estáis enviando. De todos los regalos recibidos, hay uno que me ha emocionado de manera muy especial, y lo quiero compartir con vosotros. Es el poema, SIRENA, de Leonel Licea, que como sabe lo mucho que me gustan estos versos, me ha dado la sorpresa de recitarlos con su hermosa voz y mandármelos, junto a su felicitación. De verdad, muchísimas GRACIAS por todo. Me estáis haciendo pasar un día muy feliz.

martes, 11 de enero de 2011

PATXI ANDIÓN: ADONDE EL AGUA



Somos de arena y agua... ARENA que mide tiempos, arena que fue roca y que el tiempo fue desmenuzando, arena sobre la que se escribe o se construye para que el agua y el viento, implacables, se lleven las palabras... o los castillos que fuimos elevando. Eterna pizarra en blanco, siempre escrita y perennemente borrada, siempre abierta a que sigamos escribiendo sobre su superficie nuestros nombres, vidas, historias... invisibles testigos de la fugacidad del tiempo.
AGUA de mar, sujeta a constantes mareas, corrientes, oleajes y calmas. Agua de lluvia que siembra fertilidad o arrasa tierras. Agua de río remansado que invita a la belleza, o fuerza desbordada que anega y destruye cuanto le rodea. Agua de lago que refleja firmamentos y esconde peligrosos fondos. Agua que viaja en nubes, por el cielo, y alimenta mares, ríos, lagos... o se derrama en tormentas que vomitan rayos, truenos y relámpagos. Queramos o no, todos somos de arena y de agua. Y todos vamos por sendas de arena, adonde el agua nos lleva...

A DONDE EL AGUA, por Patxi Andión.

Si digo Patria
digo sendero
si digo amor
miedo

si digo canto
digo camino
si digo amigo
digo

digo que soy como todos
un poco la mar y un poco la arena
digo que voy donde todos
y que es a donde el agua me lleva.

si digo barro digo lo humano
si digo en vasco
hablo
si digo chiste digo amargura
si digo Tierra
una

digo que soy como todos
un poco la mar y un poco la arena
digo que voy donde todos
y que es a donde el agua me lleva.

si digo angustia
digo Poesía
si digo espera
la mía

si digo pan
digo sudores
si digo balas
flores

digo que soy como todos
un poco la mar y un poco la arena
digo que voy donde todos
y que es a donde el agua me lleva.

domingo, 9 de enero de 2011

BLANCA VARELA: DAMA DE BLANCO



Esta tarde estuve leyendo algunos poemas de Blanca Varela, no conozco muy a fondo su obra, pues comencé a leerla hace solamente cuatro años, pero me gustan mucho su manera de construir la poesía, su profundo lirismo y su visión de la vida. No voy a extenderme en sus datos biográficos porque son muy extensos, así que aquí os dejo el acceso a los mismos, desde la Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Blanca_Varela
Como Dios en la nada, es una antología de su obra que recoge lo que escribió entre 1949 y 1988, pero hay otra que llega hasta el año 2.000, Donde todo termina abre las alas, que amplía su recopilación antológica y que parece preludiar el premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, que le fue concedido en 2001. Este poema me ha conmovido de manera muy especial, aunque es muy difícil escoger sólo uno para traeros algo de la extensa obra poética de esta peruana excepcional que, por desgracia, no llegaré a conocer nunca porque ya no está entre nosotros.

DAMA DE BLANCO
el poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada
el sueño el sol
atravesando desiertos
los extremos del alma se tocan
y te recuerdo Dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia
en la boca del otro habitas
caes al aire eres el aire
que golpea con invisible sal
mi frente
los extremos del alma se tocan
se cierran se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega golpeándonos
así será ojos que fueron boca
que decía manos que se abren
y se cierran vacías
distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro
hecha nieve en la fuente
en la tierra en el olvido
y vuelves con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de
invierno
enlutado

viernes, 7 de enero de 2011

MARÍA SANGÜESA:HAIKUS DE INVIERNO II



Pintura de Paul Cézanne

Olas de invierno,
irisadas arenas,
sal, luz y escarcha.

Aguas heladas
van pintando riberas
de ocaso y calma.

Nos cuenta el fuego,
con sus lenguas de llamas,
que fue hojarasca.

Caen desamores
sobre pétalos yermos...
flores de hielo.



miércoles, 5 de enero de 2011

PABLO MILANÉS: DÍAS DE GLORIA


Avanza el nuevo año, en estas fechas son muchos los niños que han escrito su carta a los Reyes Magos, que son los únicos reyes que me gustan de verdad. Recuerdo mi infancia y la de mis hijos, la fantasía galopando a lomos de mágicos camellos; aquello era fantástico para estimular la imaginación, una noche plena de magia, una noche realmente especial, en la que lo de menos eran los regalos, siempre había una cosa de menos o alguna de más, lo valioso era la espera de aquellos seres que seguían una estrella y tenían camellos capaces de posarse en los tejados y beber cubos de agua, mientras comían hierbas y zanahorias... los reyes daban buena cuenta de los dulces y alguna que otra copa de licor... era maravilloso encontrar los vestigios de su paso por la casa y saber que se habían leído nuestras cartas.
Me gustaría recuperar algo de aquella magia y volver a escribirles. La verdad es que hay tanto que pedir para el mundo que no sabría por dónde comenzar. Aunque, si me centrara en lo más cercano les pediría, simplemente, no perder ya nada más...

Los días de gloria
se fueron volando
y yo no me di cuenta.
Sólo la memoria
me iba sosteniendo
lo que un día fue.
Vivo con fantasmas
que alimentan sueños
y falsas promesas
que no me devuelven
los días de gloria
que tuve una vez.

Perdí mi yagruma
y mi colibrí,
perdí mi guitarra,
se perdió en la bruma
donde pierdo el habla
y te pierdo a ti.
Los días de gloria
se fueron con todo
lo que un día fui.

Los días de gloria
cerraban esperas
abrían ventanas
donde iban entrando
dolores de antaño
hacia el porvenir.
Qué es lo que me queda
de aquella mañana
de esos dulces años
sin ira y desgano.
Los días de gloria
los dejamos ir.