martes, 31 de enero de 2012

MARÍA SANGÜESA: PENÉLOPE REBELADA

Imagen de Olga Ricci


Hace algo más de dos años publiqué aquí un largo poema, Penélope rebelada, he ido cambiando algunas cosas- aunque su sentido no ha variado nada-. Al día de hoy, esto es lo que os puedo mostrar:

PENÉLOPE REBELADA

Debes rogar que el viaje sea largo,que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. (Regreso a Ítaca, Konstantínos Kaváfis)


Me dieron como sino de esta vida

tejer y destejer tapices.

Solitaria Penélope de esperas,

en estancia de ausencias y de ovillos.


Has de esperar a Ulises- me dijeron-

debes mirar al horizonte,

incierto limes entre la mar y el cielo…


Ulises cabalgaba en olas

desplegando su vida en mil historias.

Y yo tiraba de los mismos hilos

en urdimbre de tiempos y madejas.


Con un chocar de espumas y olas bravas

me alcanzaron- en albas caracolas-

los cantos de sirena

que llevaron a la costa sus cadencias.


Voces de yodo y de algas, dulces voces,

me hablaron de aventuras y prodigios,

con un batir de aletas y de escamas

que hendían hondas estelas en las aguas.


Solté mis bastidores y mis hebras

para seguir el son de aquellas voces

y su espiral de desatadas brisas

sobre la extensa arena de la playa.


Los rayos de Selene me mostraron

una senda de luz y de esperanza…

Con una barca vacía sobre el agua,

sin remos y sin velas- sólo magia-

para huir de mis tapices y de Ítaca.


Dejé a Aracné tejiendo en mis telares,

Poseidón guardó mi huída entre sus olas,

me adentré en la mar llevada por Eolo,

plena de luz bajo Helios y Selene.


Nadaba por la noche entre sirenas

que anudaron collares a mi cuello,

de corales, de nácar, de misterios…

Rodeada de hipocampos y tritones,

llegué a lejanas islas de leyenda.


Un cíclope invidente y solitario

necesitó de mi ayuda y de mi guía.

Cuidé de sus heridas a la sombra

de una caverna de desdichas.


Rodeada de animales dominados,

encontré a Circe en sus sagradas rocas.

Me contó vagas historias de naufragios,

me inició- sin hechizos- en su magia.


Mi barca es mi refugio. Y es mi vida

un tránsito continuo entre las radas,

a salvo de ciclones y tornados,

bajo templos de cielo y de altas cimas.


Es mi viajar continuo y siempre abierto

a nuevas experiencias y amplios rumbos.

Aprendí que el trayecto es lo que importa…

Y que Ulises se sabía navegante.


Si me dejó, varada entre tapices,

fue por surcar sus mares de aventuras.

Y es que Ítaca es un reino de pesares,

donde el tiempo se esfuma entre rutinas.


Cuídate, Ulises, al llegar al puerto.

No esperes a Penélope. Estoy viva.

Anclar en Ítaca es besar la muerte.

Que Atenea te conceda larga dicha…


¿Telémaco? Telémaco es un hombre,

sabrá anudar la vida a su destino.



13 comentarios:

La Solateras dijo...

Me ha encantado esta nueva visión de Penélope, María. Además, como me ocurre con muchos de tus poemas, aprendo cosas como quién era Aracné y su habilidad para tejer.

Un beso fuerte, amiga.

Allek dijo...

Hola que tal..
después de unos meses obcecados
vuelvo a tomar las riendas de mi Caja De Zapatos..
he vuelto con una nueva nota llamada “ Secándonos”
te invito a que sigas leyendo..
un abrazo fuerte!!!

Fernando dijo...

Querida María Sangüesa: yo creo que tu vida es una urdimbre de tiempos y poemas, poemas realmente magníficos, una mezcla difícil de manejar entre los clásicos y esas voces que te llegan de influencias modernas. Te admiro, María, porque tus poemas llegan al interior de quien los lee, suave y dulcemente, pero con tanta intensidad que nos hacen olvidar el mundo exterior.
Un saludo muy, muy cariñoso.

Leonel Licea dijo...

Cuánto es difícil hoy encontrar poesía como la tuya, querida Marìa, todos enfrascados en buscar y rebuscar nuevas formas, en reinventarse estilos, códigos, formas de decir - y aunque creo que toda búsqueda sea válida - la poesía, esa que hizo que se enamoraran de los clásicos y que sus poemas trascendieran, es así, como la tuya. Con lirismo y contando una historia que invita a reflexionar sugiriendo. Donde la belleza es el hilo conductor, no obstante hable del desgarre y del dolor de la ausencia y el abandono.
Un abrazo fuerte y mil besos.
Leo

Beatriz Ruiz dijo...

Es la belleza de la sencillez o es la sencillez en la belleza...

Me encantó... beso.

catherine dijo...

María Penélope cuántas vueltas le das a esta vieja historia de tapices. Me encanta este largo poema de la mujer varada que oye la llamada de las sirenas. Un beso para la poeta de la mar y la libertad.

Amando Carabias María dijo...

Nueva mirada de esa mujer que un día decide romper con su destino. Poema exquisito, claro en el que, como siempre, el ritmo se desliza con esa facilidad con la que construyes sus ritmos.

Blanca Langa dijo...

Es bueno que Penélope se rebele y navegue en busca de un destino de versos y palabras. Me gusta esta Penélope rebelde.
Un abrazo, María.

Nines Díaz dijo...

Me ha gustado muchísimo esta bella historia de una Penélope que elige abandonar la espera y embarcarse en su propia travesía. Un poema para ser escuchado.

Un beso, Maria.

María Socorro Luis dijo...

Una bellísima y moderna versión, con tu particular e inteligente visión.

Digno de ti. Abrazo muy muy.

Paloma Corrales dijo...

No lo conocía, María, y al igual que al resto me he encantado esta sin espera de Penélope.

Besos, muchos.

David C. dijo...

muy inspirada. que bien.

Anónimo dijo...

Versión mejorada. En esencia, sensibilidad y un justo tono lírico. Un abrazo. A. L. Romo.