
PENÉLOPE REBELADA
Me dieron como sino de esta vida
tejer y destejer tapices.
Solitaria Penélope de esperas,
en estancia de ausencias y de ovillos.
Has de esperar a Ulises- me dijeron-
debes mirar al horizonte,
incierto limes entre la mar y el cielo…
Ulises cabalgaba en olas
desplegando su vida en mil historias.
Y yo tiraba de los mismos hilos
en urdimbre de tiempos y madejas.
Con un chocar de espumas y olas bravas
me alcanzaron- en albas caracolas-
los cantos de sirena
que llevaron a la costa sus cadencias.
Voces de yodo y de algas, dulces voces,
me hablaron de aventuras y prodigios,
con un batir de aletas y de escamas
que hendían hondas estelas en las aguas.
Solté mis bastidores y mis hebras
para seguir el son de aquellas voces
y su espiral de desatadas brisas
sobre la extensa arena de la playa.
Los rayos de Selene me mostraron
una senda de luz y de esperanza…
Con una barca vacía sobre el agua,
sin remos y sin velas- sólo magia-
para huir de mis tapices y de Ítaca.
Dejé a Aracné tejiendo en mis telares,
Poseidón guardó mi huída entre sus olas,
me adentré en la mar llevada por Eolo,
plena de luz bajo Helios y Selene.
Nadaba por la noche entre sirenas
que anudaron collares a mi cuello,
de corales, de nácar, de misterios…
Rodeada de hipocampos y tritones,
llegué a lejanas islas de leyenda.
Un cíclope invidente y solitario
necesitó de mi ayuda y de mi guía.
Cuidé de sus heridas a la sombra
de una caverna de desdichas.
Rodeada de animales dominados,
encontré a Circe en sus sagradas rocas.
Me contó vagas historias de naufragios,
me inició- sin hechizos- en su magia.
Mi barca es mi refugio. Y es mi vida
un tránsito continuo entre las radas,
a salvo de ciclones y tornados,
bajo templos de cielo y de altas cimas.
Es mi viajar continuo y siempre abierto
a nuevas experiencias y amplios rumbos.
Aprendí que el trayecto es lo que importa…
Y que Ulises se sabía navegante.
Si me dejó, varada entre tapices,
fue por surcar sus mares de aventuras.
Y es que Ítaca es un reino de pesares,
donde el tiempo se esfuma entre rutinas.
Cuídate, Ulises, al llegar al puerto.
No esperes a Penélope. Estoy viva.
Anclar en Ítaca es besar la muerte.
Que Atenea te conceda larga dicha…
¿Telémaco? Telémaco es un hombre,
sabrá anudar la vida a su destino.
13 comentarios:
Me ha encantado esta nueva visión de Penélope, María. Además, como me ocurre con muchos de tus poemas, aprendo cosas como quién era Aracné y su habilidad para tejer.
Un beso fuerte, amiga.
Hola que tal..
después de unos meses obcecados
vuelvo a tomar las riendas de mi Caja De Zapatos..
he vuelto con una nueva nota llamada “ Secándonos”
te invito a que sigas leyendo..
un abrazo fuerte!!!
Querida María Sangüesa: yo creo que tu vida es una urdimbre de tiempos y poemas, poemas realmente magníficos, una mezcla difícil de manejar entre los clásicos y esas voces que te llegan de influencias modernas. Te admiro, María, porque tus poemas llegan al interior de quien los lee, suave y dulcemente, pero con tanta intensidad que nos hacen olvidar el mundo exterior.
Un saludo muy, muy cariñoso.
Cuánto es difícil hoy encontrar poesía como la tuya, querida Marìa, todos enfrascados en buscar y rebuscar nuevas formas, en reinventarse estilos, códigos, formas de decir - y aunque creo que toda búsqueda sea válida - la poesía, esa que hizo que se enamoraran de los clásicos y que sus poemas trascendieran, es así, como la tuya. Con lirismo y contando una historia que invita a reflexionar sugiriendo. Donde la belleza es el hilo conductor, no obstante hable del desgarre y del dolor de la ausencia y el abandono.
Un abrazo fuerte y mil besos.
Leo
Es la belleza de la sencillez o es la sencillez en la belleza...
Me encantó... beso.
María Penélope cuántas vueltas le das a esta vieja historia de tapices. Me encanta este largo poema de la mujer varada que oye la llamada de las sirenas. Un beso para la poeta de la mar y la libertad.
Nueva mirada de esa mujer que un día decide romper con su destino. Poema exquisito, claro en el que, como siempre, el ritmo se desliza con esa facilidad con la que construyes sus ritmos.
Es bueno que Penélope se rebele y navegue en busca de un destino de versos y palabras. Me gusta esta Penélope rebelde.
Un abrazo, María.
Me ha gustado muchísimo esta bella historia de una Penélope que elige abandonar la espera y embarcarse en su propia travesía. Un poema para ser escuchado.
Un beso, Maria.
Una bellísima y moderna versión, con tu particular e inteligente visión.
Digno de ti. Abrazo muy muy.
No lo conocía, María, y al igual que al resto me he encantado esta sin espera de Penélope.
Besos, muchos.
muy inspirada. que bien.
Versión mejorada. En esencia, sensibilidad y un justo tono lírico. Un abrazo. A. L. Romo.
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