domingo, 13 de enero de 2013

DULCE MARÍA LOYNAZ: DIVAGACIÓN


Quienes me conocen bien, saben de mi devoción por la poeta cubana, Dulce María Loynaz. He estudiado a fondo su obra, y nunca me canso de leerla. Hoy- que ya es ayer- la he recordado por el simple hecho de que se trata de una fecha muy señalada en mi vida, un día en el que celebro haber nacido,  porque -desde que tengo memoria- me parece que la vida  es un don y hay que celebrar el privilegio de sentirse vivo, aunque tantas veces nos resulte tremendamente duro y doloroso el trayecto vital. Aún así, siempre consigo emocionarme ante un bello amanecer,  o ante el afecto de quienes me quieren, o una flor que me llega de forma inesperada, o un poema que me nace como por ensalmo, o un bebé que va en su cochecito y, al mirarme, me sonríe, o un soplo de viento que me trae aromas que parecían olvidados, o un beso lleno de ternura... o el saber que estoy aquí y ahora, y que puedo hacer algo por alguien- o dejar que alguien lo haga por mí-, o haber aprendido que debo de aportar mi grano de arena para mejorar el mundo. En fin, muchas cosas, muchas. Pero, ¿y si no hubiese nacido?
En este poema,  Dulce María Loynaz, divaga sobre el hecho de qué habría sido, si no hubiese llegado a ser. Siempre me gustó su visión poética sobre este asunto. Hoy, la tentación de compartirlo es muy fuerte, aquí lo tenéis.


DIVAGACIÓN
Si yo no hubiera sido....
¿qué sería en mi lugar?

¿Más lirios o más rosas?
0 chorros de agua
o gris de serranía
o pedazos de niebla
o mudas rocas...

De alguna de esas cosas, la más fría
me viene al corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido,
el alma mía repartida
pondría en cada cosa una chispa de amor...

Nubes habría
más que otras nubes lentas...
(¡la nube que podría haber sido!...)
¿En el sitio, en la hora de qué árbol estoy,
de qué armonía más asequible y útil?

Esta sombra tan lejana parece que no es mía.
Me siento extraída en mi ropaje
y rota en las aguas,
en la monotonía del viento sobre el mar,
en la paz honda del campo,
en el sopor del mediodía!...

¡Quién me volviera a la raíz remota
sin luz, sin fin, sin término y sin vía!


2 comentarios:

La Solateras dijo...

Si tú no hubieras sido, María, las cosas serían distintas y, sin duda, peores.

Muchas felicidades.
Un beso.

Nines Díaz dijo...


Felicidades, María y gracias por compartir tu vital reflexión y el poema.

Un fuerte abrazo.