AMBICIÓN
Es posible, quizá sea
ambiciosa,
deshecho apariencias y
ropajes,
meros disfraces de comedia
sobre una vida de escenarios.
Atrezzos que travisten las
verdades
sobre proscenios diseñados
en salones- tras unas
bambalinas-
entre juegos de luces programadas
para alumbrar esos rincones
que convienen
ocultando las taras y
defectos,
con raros subterfugios
estribados en complicadas sombras…
Es posible, quizá sea
ambiciosa,
me salto los guiones sin
leerlos:
Ahora toca reír, luego
llorar,
hablar, callar, andar, parar,
después salir -haciendo mutis
por el foro-
sin olvidar el gesto
conveniente
no sea que la claque se nos
mosquee
y tornen en
pateos los aplausos.
Será por eso que ahora ya
sólo interpreto
soliloquios en un tono de voz
tan susurrante que me cuesta
entender
lo que me digo.
Es posible, quizá sea
ambiciosa,
me gusta ser protagonista
-sin máscaras, ni bailes-
no te llames a engaño con
disfraces,
no quiero ser estrella de tus
roles.
No, no te llames a engaño,
no es tu piel desnuda lo
que ansío,
tu desnudez de sombras
es cuanto busco en ti.
Sólo tu luz- tu luz en cueros
vivos-
vertida sobre mí. Ya sabes,
lo que ambiciono es ser la
única heroína
en esta historia extraña que
vivimos.
María Sangüesa

5 comentarios:
Hermoso poema y el blog exquisito, María, la verdad es que me has dejado gratamente impresionado. permíteme felicitarte muchacha.
Un beso fuerte desde Buenos Aires.
Federico
Leerte es siempre una gozada, María.
No eres ambiciosa,para nada.
Me encanta que pases de las apariencias, que seas tan auténtica y que te saltes los guiones...
Un abrazo enorme y mil gracias por estar cerca.
Un poema de cinco rutilantes estrellas,
María bonita.
Besosybesos.
Me gusta mucho la fluidez del poema y los versos finales que lo cierran.
Un gusto leerte, María.
Muchos besos
Ocultar los pequeños subterfugios es una labor loable, María. ¿Por qué enseñarlos despiadadamente? Basta una leve máscara para conseguir este leve objetivo. ¿Ambiciosa? Posiblemente. ¿Por qué no? Si la protagonista ambicionar poseerlas a debe soportar desnudeces de sombras, sin cuerpo, sin calor, debe ser la única protagonista. Excelente y mordaz poema.
Un fuerte abrazo, querida María.
Publicar un comentario en la entrada