sábado, 9 de febrero de 2013

AMBICIÓN


AMBICIÓN

Es posible, quizá sea ambiciosa,
deshecho apariencias y ropajes,
meros disfraces de comedia
sobre una vida de escenarios.
Atrezzos que travisten las verdades
sobre proscenios diseñados
en salones- tras unas bambalinas-
entre juegos de luces programadas
para alumbrar esos rincones que convienen
ocultando las taras y defectos,
con raros subterfugios
estribados en complicadas sombras…

Es posible, quizá sea ambiciosa,
me salto los guiones sin leerlos:
Ahora toca reír, luego llorar,
hablar, callar, andar, parar,
después salir -haciendo mutis por el foro-
sin olvidar el gesto conveniente
no sea que la claque se nos mosquee
y tornen en pateos los aplausos.
Será por eso que ahora ya sólo interpreto
soliloquios en un tono de voz
tan susurrante que me cuesta entender
lo que me digo.

Es posible, quizá sea ambiciosa,
me gusta ser protagonista
-sin máscaras, ni bailes-
no te llames a engaño con disfraces,
no quiero ser estrella de tus roles.
No, no te llames a engaño,
no es tu piel desnuda lo que ansío,
tu desnudez  de sombras
es cuanto busco en ti.
Sólo tu luz- tu luz en cueros vivos-
vertida sobre mí. Ya sabes,
lo que ambiciono es ser la única heroína
en esta historia extraña que vivimos.

María Sangüesa

5 comentarios:

Federico L.M. de Luque dijo...

Hermoso poema y el blog exquisito, María, la verdad es que me has dejado gratamente impresionado. permíteme felicitarte muchacha.

Un beso fuerte desde Buenos Aires.

Federico

©Laura Caro dijo...

Leerte es siempre una gozada, María.
No eres ambiciosa,para nada.
Me encanta que pases de las apariencias, que seas tan auténtica y que te saltes los guiones...

Un abrazo enorme y mil gracias por estar cerca.

María Socorro Luis dijo...



Un poema de cinco rutilantes estrellas,
María bonita.

Besosybesos.

Nines Díaz dijo...


Me gusta mucho la fluidez del poema y los versos finales que lo cierran.

Un gusto leerte, María.

Muchos besos

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Ocultar los pequeños subterfugios es una labor loable, María. ¿Por qué enseñarlos despiadadamente? Basta una leve máscara para conseguir este leve objetivo. ¿Ambiciosa? Posiblemente. ¿Por qué no? Si la protagonista ambicionar poseerlas a debe soportar desnudeces de sombras, sin cuerpo, sin calor, debe ser la única protagonista. Excelente y mordaz poema.

Un fuerte abrazo, querida María.