sábado, 22 de agosto de 2009

MARÍA SANGÜESA: SEDALES


(Imagen tomada de Internet)

SEDALES


Miro, desde la orilla, unos sedales

sobre fulgentes, calmas aguas,

que apenas si se ondulan en las rocas.

Concéntricos círculos van marcando

el punto en que vida o muerte aguardan

la inocente ignorancia de los peces.

Han de morder, hambrientos, los anzuelos…

Un temblor de aletas y de escamas

agita el fondo marino de mi alma.

Hay que escapar, huir, nadar tan lejos

que no haya hilos, ni anzuelos, que sujeten

este libre discurrir de sinos,

de vida submarina y silenciosa,

en esta mar de misterios y de sombras.

Nadar, quizá hambrientos de paz… y libres,

libres de encauzar sentir y vida

hacia lugares cristalinos y vacíos

de redes, de trampas, de sedales…

Lugares sin anzuelos en sus aguas.

sábado, 15 de agosto de 2009

DULCE MARÍA LOYNAZ: LAS SIRENAS



LAS SIRENAS

Yérguense entre la espuma de las olas
como a través de un desgarrado encaje;
y en tropel van subiendo-antes que baje
la marea-por los peñascos...
Solas,

asidas a las rígidas corolas
de piedra y sal, respiran el salvaje
viento, impregnan sus ojos del paisaje,
tienden al sol sus verdinegras colas...

Es el alba... De pronto, voces, ruidos
quiebran el aire límpido y sonoro;
hay un revuelo de cabellos de oro
y al mar se lanzan raudas las sirenas...

En el agua, al cerrarse, queda apenas
un temblor de luceros derretidos...


Este poema, de Dulce María Loynaz, es uno de los que pertenecen a su libro, Juegos de Agua, que tantas veces he dicho que me fascinó de manera absoluta. Para mí, las sirenas de este poema , son una metáfora de su inspiración y de su imaginación, viva y vibrante durante la noche y en reposo durante el día. Ella prefería el silencio y el misterio de la noche para escribir sus versos. Pasaba noches enteras en vela, invadida por la más fuerte inspiración, sin cesar de plasmar sobre el papel sus más hermosos poemas.
Las Sirenas, junto a otro poema en prosa, de este mismo poemario, Al Desconfiado, que dice así:

Echa tu red en mi alma: Tengo también, debajo de la sal y de la sombra, mi temblor de escamas plateadas y fugaces.

Han sido el punto de partida de este nuevo libro mío, Juegos de Sirena, donde juego (valga la redundancia), con metáforas de la vida y del alma (o de nuestro ser interior), junto a la afirmación de mi identidad mediterránea. Lo que nunca hay que olvidar es que un autor siempre fabula, cuenta historias que no vive de forma real sino de manera imaginaria, que se poetiza sobre vivencias ajenas, que tan sólo son propias en el momento de ser escritas... En fin, aquí tenéis el punto de arranque de estos poemas que me traje del mar... Un pequeño homenaje a una de mis más admiradas y leídas poetas del siglo XX.

María Sangüesa.

viernes, 14 de agosto de 2009

HOMENAJE A JULIO RAMÓN RIBEYRO


(774)
VL Viernes Literarios
Fundado e inaugurado en Lima, el 18 de enero de 1991.

XVIII ANIVERSARIO
(Lima, 1991 – enero – 2009)



Homenaje a Julio Ramón Ribeyro
(Lima, 31-8-1929 – 04-12-94)

Recital Poético:
JUAN JOSÉ SOTO
NICOLÁS HIDROGO
Lectura de Cuento:
JAVIER COTILLO
DÍA: 14 DE AGOSTO DE 2009
LUGAR: CASA MUSEO MARIÁTEGUI
Jr. Washington Nro. 1946 .- LIMA – PERÚ
HORA: DE 7 A 9 P.M.

- INGRESO LIBRE -

http://viernesliterarios.blogspot.com viernesliterarios@hotmail.com
Telf.: 995280789

lunes, 3 de agosto de 2009

HEBE SOLVES, HASTA SIEMPRE


He recibido un E-mail del poeta argentino, Gustavo Tisocco, en el que me comunica la muerte de esta insigne poeta, compatriota de él. Aquí os dejo el enlace para que podáis leer el homenaje que Gus le ha hecho en su blog. Yo no he llegado a conocerla personalmente, pero la lectura de sus poemas siempre me ha resultado muy interesante y enriquecedora. Es una gran pérdida, quienes han tenido la suerte de compartir su amistad siempre han comentado que, además de ser una gran poeta, era una gran persona. Nos dejó el pasado domingo, dos de Agosto. Hasta siempre.
Un poema de Ebe Solves:
LA CENA

Aunque quiera encender las ramas secas
del amor en el fuego y en el vino,
siguen llegando ocultos enemigos
a comer, está la casa abierta

y la reja del aire teje el marco
que apuntala el vacío de las puertas.
Acomodo en el mármol las especias
y pico las cebollas y los ajos.

Nadie vendrá a completar la escena
sentándose a la mesa y a mi lado
cebar el mate mientras yo cocino.

Y a fuego lento voy leyendo el diario
como si fuera el pan de un nuevo rito
destinado a anunciar la última cena.


Hebe Solves nació en Vicente López, Provincia de Buenos Aires, en 1935. Es educadora (Mención especial en los Premios Nacionales de Ciencias de la Educación por su libro “Taller Literario, una alternativa de aprendizaje creador”, 1986); narradora (“El fantasma de la belleza”, 2005); autora de letras de canciones y libros para niños (entre otros, “El caracol mochilero”, poesía, 2005) y poeta (“En lugar del piano”, 1977; “Sombra ajena”, 1981; “Fruta de invierno”, 1984; “Desalojados”, 1989; “El fiel de la memoria”, 1994; y “Pentagrama”, 2005). Vive en Buenos Aires.

domingo, 2 de agosto de 2009

MANOLO GARCÍA: ME HE SENTADO A ESPERAR



Esta canción la he estado escuchando, durante muchos atardeceres, en la terraza del restaurante Al Caminito. Allí iba a cenar con mi madre y algunas de sus amigas, casi todas octogenarias o rozando esa edad. Las tertulias han sido muy interesantes para mí, escuchar sus distintas visiones de la vida, desde sus diferentes situaciones vitales y con tanta experiencia acumulada, me han resultado muy aleccionadoras. Es curioso cómo las viudas solamente recordaban los buenos momentos vividos y lo maravillosos que eran sus maridos. Llevo cuarenta años veraneando en Denia, las conocí cuando eran mucho más jóvenes, y aún tengo en la memoria algunas de las quejas que, por aquel entonces, se les escapaban durante las conversaciones, en los breves momentos en los que me sentaba a tomar un refresco con ellas, para salir corriendo a reunirme con mi pandilla de amigos... el tiempo hace que se idealicen las ausencias, ¡qué peligro!
Una tarde, mientras esperaba, se me acercó un hombre que, amablemente, le ofreció agua a mi perrita.
- ¿Estás sola? - me preguntó con la intención de sentarse a mi lado.
- Pues la verdad es que no. Mire, a este lado tengo la poesía - dije mientras señalaba mi cuaderno -, y a este otro una ausencia. Si contamos a mi perrita, ya somos cuatro, demasiada concurrencia para hacerle algo de sitio. Así que muchas gracias, en otra ocasión será...
Por supuesto, me miró pensando que había dado con una loca. Pero se marchó sin rechistar. Os aseguro que la anécdota es cierta.
Bueno, el caso es que a Jacobo, el dueño del restaurante, le gusta muchísimo Manolo García, y siempre me preguntaba si nos molestaba la música. Le contestaba que no y, al final, acabó por encantarme. Así que aquí os dejo uno de los ecos que me quedan de estos días de mar, un Edén con Adanes perdidos en busca de su Eva. Qué lástima que una se sienta más bien Lilith y que para ella haya tan poquito quorum.

ME HE SENTADO A ESPERAR

Me he sentado a esperar
A ver brotar el sol
Que nazca de tu pecho.
Y he sabido que no eres diosa o diablo
Solo una mujer de carne y hueso.
Ni tan solo un Ángel caído,
Eso sí, la más bella del Edén
Al menos para mí.
Sola en tu paraíso,
Ni tan solo un Ángel caído.
Qué más puedo anhelar que ver nacer el día
Desde los acantilados.
Qué más puedo anhelar si el tiempo
Es un pájaro de alas cortas que vuela alto y fuerte.
Qué más puedo saber
Cuando los glaciares desaparecen…
Me he sentado a esperar,
Que somos desde hoy lágrima negra en el mercurio;
Salina desecada en cántara de agua,
Bulería gitana en el Danubio.
Solo Adanes caídos,
escamados títeres dolidos,
Al menos para mí…
Solo en mi paraíso,
Ni tan solo Ángeles caídos.
Qué más puedo anhelar,
Si quiero ando descalzo sobre mi propia conciencia.
Qué más puedo anhelar
Si la palabra, porfía humana, es puente de mil ojos sobre aguas subterráneas.
Qué más puedo saber, cuando no hay sembrados, las escarchas no dañan.

viernes, 19 de junio de 2009

GLORIA FUERTES: AMOR QUE LIBERA

(Imagen tomada de Internet)

Cuando se sufre por amor todo se oscurece, la tormenta interior abarca todo nuestro mundo. La torrentera de nuestras lágrimas, las visibles y las invisibles, forma una neblina que impide que podamos sentir el calor y el color del sol, nuestro entorno se difumina y parece perderse, más allá del horizonte, en una sucesión de grises tonalidades de inmensa trayectoria, de inconmensurables limes. La pena se enrosca en nuestra alma como una letal serpiente que nos envenena la vida, cercando nuestra capacidad de dicha hasta incapacitarnos para poder distinguirla o apreciarla, si es que se acerca a nuestro lado.Y así, de esta manera, vamos sembrando la desdicha a nuestro alrededor. Ahora bien, si nuestra inteligencia emocional funciona debidamente, con el tiempo, todo se va apaciguando, todo se asimila y se supera. Se pasa página, decimos de manera coloquial. Hacerlo supone una indudable muestra de salud mental y de madurez emocional. Si, además, se tiene la suerte de que aparezca quien nos demuestre su interés, su apoyo, su dedicación, su comprensión, su afecto, su ternura, su presencia, su hombro, su mano, su mirada, su risa, su sonrisa, , sus ganas de ser feliz y de que tú, también, lo seas. Entonces, el mundo se vuelve a llenar de luminarias, la serpiente estalla en serpentinas y confeti, la neblina se disipa en haces de luz que penetran hasta el último pliegue de tu mente y de aquello intangible que llamamos alma. Y te liberas del peso del dolor, de aquel dolor que te cercaba, te oprimía, te apretaba, te asfixiaba... Y vuelves a vivir en plenitud, y te arriesgas a caminar de nuevo por la senda de la ilusión, de la esperanza, de la confianza, de la dicha, de lo que es, en definitiva, esto que llamamos vida y que te hace vivir, de verdad, la VIDA.

AMOR QUE LIBERA

Ya no soy la niña amarga
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
-viudos de siete mil lágrimas-!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
-El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila-.
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
ahora soy la niña dulce,
ya no soy mujer amarga.

GLORIA FUERTES

miércoles, 17 de junio de 2009

JACQUES PRÈVERT: CANCIÓN PARA DOS CARACOLES



Debió de ser la lectura de Prevèrt, antes de que el sueño se adueñara de mis párpados y después de tantos años... Una pálida rendija de luz, un fino halo, se abrió paso entre las delgadas lamas de la persiana y osó atravesar mi habitación. Me despertó su impertinente intrusión dentro de la penumbra de mi cuarto. Iba a cortarle el paso a aquella descarada, cuando noté dos delgadas líneas que parecían fosforecer bajo su reflejo. Eran como dos mínimos senderos, de tonalidades irisadas, que se abrían paso sobre la madera del suelo. Y les pude ver. Dos caracoles de concha oscura caminaban, se deslizaban, con majestuosa lentitud sobre el parquet, dejando una resbaladiza estela tras su lánguido paso. Parecían dirigirse a una esquina. Un rincón en el que, con la ayuda de aquella intrusa liminiscencia, me pareció divisar unos pequeños promontorios, más o menos cónicos, que desprendían unas hebras de humo que se enroscaban en el aire para irse desplegando como una tela de araña. No puede ser, me dije a mí misma, precisamente anoche tan sólo bebí agua, y antes de dormir me tomé una infusión de hierbaluisa y tila, mientras leía. Busqué la llave de la luz, con manos trémulas, y tiré la taza y el libro sobre el suelo. Cuando conseguí encender la lámpara vi que no había rastro de los caracoles, y que en aquella esquina tan sólo se encontraba mi albornoz, que se había descolgado del perchero. La taza estaba hecha añicos, recogí el libro de Prevèrt, PAROLES, que estaba abierto, exactamente, por este poema:

Canción para dos caracoles que van a un entierro

Al entierro de una hoja seca
se van dos caracoles
tienen la concha oscura
crespón llevan de moño
bajo los arreboles
se fueron sin premura
una tarde de otoño

Cuando llegaron era
ay ya la primavera
todas las hojas secas
habían resucitado
y cada caracol
se sintió muy frustrado
mas aparece el sol
el sol que apenas nace
les habla y así empieza
sentaos aquí si os place
un vaso de cerveza
tomárselo en un tris
mas si lo preferís
tomad quizá os aguarde
el bus para París
partirá por la tarde
veréis a vuestro antojo
la campiña feliz
sin luto así me alegro
lo digo sin sonrojo
porque el luto de negro
pone el blanco del ojo
y lo vuelve a uno feo
esos cuentos de féretros
oírlos no deseo
por ser de triste género
revestid por favor
de la vida el color
luego animal y bestia
los árboles las plantas
entonaron con brío
perdiendo la modestia
forzando las gargantas
la canción del estío
como el calor les arde
brinda todo el gentío
es una linda tarde
linda tarde de estío
y los dos caracoles
se van a casa en fila
se van sin desencanto
dichosos los alcoholes
como bebieron tanto
vacilan un poquito
desde el cielo infinito
la luna los vigila.

Jacques Prèvert

Versión de Enrique Uribe White

lunes, 15 de junio de 2009

JOSEFA PARRA: LO INNOMINADO

Imagen de Josefa Parra tomada de Lavoz Digital.es

Aquí tenéis otro poema de Josefa Parra. Su voz y su sensibilidad para expresar el universo femenino frente a los sentimientos me parecen muy acertados y hermosos. Me gusta seguir su obra, aunque no tengo la suerte de conocerla personalmente.


Lo sabíamos ambos,
por eso era superfluo repetirlo – también eso sabíamos – ,
aunque a veces la noche se encarnizara en darnos
las palabras más bellas, por si acaso crecían.
Esas veces que faltaba un mal minuto
para que hubiese chispas rodando por el suelo,
y había que apartar los ojos, y amarrarse
los lazos casi sueltos de la triste cordura.

Porque también sabíamos que era cosa de locos,
desvarío extremado (aunque, sí, delicioso)
y que era necesario extirparlo de golpe,
o sacarle los ojos, o cortarle las manos,
para que no saliese
a la luz y mostrase
su inocencia perfecta, que no iba a entender nadie.



De "Elogio a la mala yerba" 1996

domingo, 14 de junio de 2009

GOYA GUTIÉRREZ: EN EL POEMA

El pasado día 11, en Barcelona (Casa del Libro), Goya Gutiérrez presentó su último libro de poesía: Ánforas.
Me envió a casa un ejemplar, se lo agradezco infinitamente. En primer lugar por el precioso detalle de acordarse de mí y, también, porque me ha parecido un gran libro de poemas. Es de lo mejor que he leído. He disfrutado desde la primera a la última página. Aquí os dejo el enlace de su página Web para que obtengáis más información sobre una de las voces poéticas de mayor importancia dentro del ámbito literario de nuestro país. Y, además, el poema con el que abre su espléndido libro, editado por Devenir/Poesía, bajo la dirección de Juan Pastor.http://www.telefonica.net/web2/goya-gutierrez/

EN EL POEMA

I

Huele hoy la casa a brisa a mariposa
a posos de memoria emergiendo
Como un collar de perlas que se suelta
por dentro algo se va desenhebrando

Me alimento del tiempo
que habitaba archivado en las estanterías
Desentierro con tus ojos las páginas ajenas
las ciñes a tus pies
De los pasos que transitan mi sueño
gotea una metáfora incompleta
inicio de un poema
Atraviesa una gaviota las paredes
de tu propio idioma

Se te escurre entre los dedos quisieras
vaciar las palabras fusionándolas
hasta lograr su alquimia
Embozar y acurrucar

algún invierno de desoladas grietas

jueves, 11 de junio de 2009

DULCE MARÍA LOYNAZ: LA NOVIA DE LÁZARO

Giotto di Bondone

LA NOVIA DE LÁZARO (FRAGMENTO DEL POEMA EN PROSA).
-I-

Vienes por fin a mí, tal como eras, con tu emoción antigua y tu rosa intacta, Lázaro rezagado, ajeno al fuego de la espera, olvidado de desintegrarse, mientras se hacía polvo, ceniza, lo demás.

Vuelves a mí, entero y sin jadeos, con tu gran sueño inmune al frío de la tumba, cuando ya Martha y María, cansadas de esperar milagros y deshojar crepúsculos, bajan en silencio lentamente la cuesta de todas las Bethanias.

Vienes; sin contar con más esperanza que tu propia esperanza ni más milagro que tu propio milagro. Impaciente y seguro de encontrarme uncida todavía al último beso.

Vienes todo de flor y luna nueva presto a envolverme en tus mareas contenidas, en tus nubes revueltas, en tus fragancias turbadoras que voy reconociendo una por una...

Vienes siempre tú mismo, a salvo del tiempo y la distancia, a salvo del silencio: y me traes como regalo de bodas, el ya paladeado secreto de la muerte.

Pero he aquí que como novia que vuelvo a ser, no sé si alegrarme o llorar por tu regreso, por el don sobrecogedor que me haces y hasta por la felicidad que se me vuelca de golpe. No sé si es tarde o pronto para ser feliz. De veras no sé; no recuerdo ya el color de tus ojos.