Venus desde La Lobera de Gredos, por Rebeca Barrón
Han sido muy hermosas y muy intensas todas las vivencias de nuestra despedida a Cristina, en La Lobera de Gredos. Entre las conversaciones, ante el fuego, de aquella noche del sábado, plena de emociones y de magia, mencioné al planeta Venus, nuestro Lucero del Alba. Según un conocido astrólogo, Cristián Mínguez, quien lo contempla al amanecer, con la consciencia de lo que está haciendo, es bendecido con el amor de pareja y ... probablemente, con el encuentro de su alma gemela.
En fin, algunas de mis queridas poetas y amigas, fueron capaces de verlo y, además, de fotografiarlo. Me desperté tarde, estaba agotada, así que no encontré ni rastro de Venus, pero tuvieron la generosidad de mostrarme su fotografía. No es lo mismo, claro, pero aquí dejo constancia de lo bonito que tuvo que ser descubrirlo dentro de aquella magia ancestral y bellísima que nos acompañó todo el tiempo. Y de mi no menos ancestral despiste, así no hay manera de que los astros propicien el milagroso encuentro de dos almas que fueron una.
He elegido un poema de mi libro,
La piel del viento, lo escribí hace bastantes años. No sé si Venus me esquiva a mí, o soy yo quien esquiva a Venus, pero el caso es que a Cris le gustaban estos poemas que contienen una proyección de eternidad entre sus versos... Aquí os dejo la bella imagen de Venus junto a la luna, y este viejo poema.
Y aquí, las imágenes que nos van a acompañar siempre:
http://poeticaengredos.blogspot.com.es/
DEL AYER ME VIENES
Del
ayer me vienes, de un ciego instante
desvelado
hoy, de más allá del tiempo
y
lo seguro. Aroma de recuerdos,
escarchada
ceniza de los siglos
en
mágica armonía, en lo distante...
Hoy
despiertas en la brisa que te trae
de
un eco de recuerdos ancestrales.
Sentí
miedo de ti, de tu reflejo
de
cuando fuimos uno y nos perdimos
y
tuve que vagar entre dolores
esperándote,
amor mío, … buscándote.
En
otra piel, en cruces de caminos,
a
través de sendas, por los siglos,
por
miradas de equívocas señales
que
arrastraron mi alma hacia el vacío...
Llama
es tu presencia en el crepúsculo,
te
presiento en el aire que respiro,
en
puentes de silencio de unos ojos,
y
en la tinta que enciende mis palabras.
Refulge
en la esperanza de unas manos
que
habrán de tomar las mías un instante...
Esperándome,
amor mío, ... buscándome.
María Sangüesa, ( La piel del viento, 2009)