
CALLE DE LA COMPAÑÍA
Entre tus densos muros
el eco de mis pasos
percibo rodeado de silencio.
Farolas amarillas
provocan esas sombras
que buscan acomodo en tus recodos,
y asoman los fantasmas
-sueños malencarados-
que intuyeron Torrente y Unamuno.
Paso de puntillas por San Benito,
y miro de reojo al Cañizal
en su apagada piedra
hecha de soledad.
A estas tan altas horas,
no me acompaña nadie en esta noche.
Paradoja de un nombre:
¿no serán esas sombras misteriosas
las que vienen conmigo?
2 comentarios:
Este poema es muy bonito... pone los "pelos de punta". Cris.
Estoy de acuerdo contigo, Ángel Luis es un poeta que tiene la capacidad de mover a la emoción. Un beso.
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