
Suelo decir que, para mí, Pedro Salinas es el alma de la poesía por su inmenso lirismo, pero considero que Neruda es el cuerpo. Sus Cien Sonetos de Amor fueron el primer poemario completo que leí y me conquistó para el resto de mi vida. Creo que yo tenía entonces quince años, y tenía que leerlo a escondidas porque era de los autores que mi padre rechazaba por su tendencia política. Nunca pude comprender que aquellos poemas que me parecían tan extraordinarios pudiesen ser condenados por nadie. El caso es que mi amor a la poesía está directamente relacionado con Neruda, pero también se despertó entonces mi curiosidad por conocer otras ideologías y mi horizonte se fue ampliando, de la misma manera, para el resto de mi vida.
Soneto XLII
Radiantes días balanceados por el agua marina,
concentrados como el interior de una piedra amarilla
cuyo esplendor de miel no derribó el desorden:
preservó su pureza de rectángulo.
Crepita, sí, la hora como fuego o abejas
y es verde la tarea de sumergirse en hojas,
hasta que hacia la altura es el follaje
un mundo centelleante que se apaga y susurra.
Sed del fuego, abrasadora multitud del estío
que construye un Edén con unas cuantas hojas,
porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos
sino frescura o fuego, agua o pan para todos,
y nada debería dividir a los hombres
sino el sol o la noche, la luna o las espigas.
10 comentarios:
very good blog, congratulations
regard from Reus Catalonia
thank you
Tienes razón: muchos hemos descubierto la poesía por los mismos poetas que tú citas. Neruda es la misma fuerza hecha versos.
Hablar de Neruda lleva implícito llenarse las uñas de tierra y barro, de raíces y caricias.
No empecé con este mismo libro. Lo mío fue más obvio: "20 poemas de amor y una canción desesperada".
Coincidió su lectura con el descubrimiento de mi propio cuerpo (en el sentido más erótico del término), y coincidió con la Transición y con "Cántico General" y con mi primer libro de poesía.
Todo a la vez, todo gritándome lo mismo: Sal fuera, mira al otro lado, que tus pupilas se fijen en los que tienes más próximos, es decir, lo que dice el final de este soneto tan poco clásico:
sino frescura o fuego, agua o pan para todos,
y nada debería dividir a los hombres
sino el sol o la noche, la luna o las espigas.
Ya estoy aquí María, qué blog tan bonito. Y nada más entrar me encuentro con Neruda y otros amigos. ¿se puede pedir más?
Sólo besos.
cómo comparto en muchísimas cosas el espíritu de neruda, me gusta que te guste
un beso
gràcies per la teva visita, m'agrada el teu blog.
Catalonia és un lloc que m'encanta. UN SALUDO
AMB CARIÑO.
Hola, Felipe, gracias por tu comentario. Descubrir la poesía de la mano de los grandes es la mejor escuela que pudimos tener, su fuerza siempre nos ha impulsado a la búsqueda de lo poético y sus diferentes cauces.
Tienes toda la rezón, Amando, sumergirse e su poesía es salir impregnados de greda, exóticas raíces y sensualidad. Te digo como a Felipe, ha sido una suerte tener estos maestros cuando nos estábamos formando. Tengo que añadir que te agradezco mucho los comentarios que le hiciste a Isolda sobre mi blog. Ayer tuve la sensación, desde tus páginas, de que me encontraba confortablemente instalada en una tertulia de amigos. Un abrazo y muchas gracias.
Bienvenida, Isolda, no sabes cuanto agradezco tus opiniones sobre mi blog, sigo tus comentarios en el blog de Amando y siempre me parecen muy interesantes y de una elocuencia muy amena y diversa. Te mando un abrazo.
Santi, me gusta saber que compartimos las mismas raíces poéticas, como ya les he dicho a Felipe y a Amando. Hay quienes denostan a Neruda, es algo que me irrita mucho, aunque hay que respetar las diferentes opiniones, pero fue un poeta excepcional que supo abrir nuevos caminos en el verso. Sus sonetos, que él llamaba de madera, son magistrales por salir del encorsetamiento de la rima machacona y darles ese aire de libertad que supo imprimirles como nadie. Gracias por compartir. Un beso.
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