martes, 11 de junio de 2013

FRIVOLIDADES

FRIVOLIDADES

Hay días malos, días que crecen
en un charco de lágrimas.
(Blas de Otero)

Podría nombrarte presidente,
ministro plenipotenciario
de un reino de tristezas.
Eres causa de llantina,
de suspiros que me ahogan
y no alivian —ni un poquito— este mosqueo
que oprime mis entrañas.
Podría nombrarte, si estuvieras…

Adónde mando tanto enojo
si no te das por enterado,
como esos diputados incapaces
—enfermos de avaricia—
posesos de congénita sordera,
cegados por su sombra:
única estrella en el Congreso.

Hoy, entre trasiegos y binomios
de vida complicada y de dilemas.
podrías sentirte, como ellos,
nefasto dirigente
de un amplio reino de tristezas.

Has levantado piedra sobre piedra
murallas de dolor donde me atrapas
sin ganas ya, sin fuerzas y sin voz.
Como ellos consiguieron con nosotros:
me tienes indignada.

Ahora te investiría presidente
de este amplio territorio de aflicción,
aunque ojalá no llegues a enterarte;
opinarías que son frivolidades
entrar a comparar nuestras desdichas
con las de estar regidos por felones…

Hoy siento la amargura
de tener que sufrir —sin más remedio—
el lastre de vivir tanta injusticia
en medio de tu apática sordera,
y en un pueblo asqueado de traiciones.


4 comentarios:

La Solateras dijo...

¡Bien!

María Socorro Luis dijo...


Y así, como si nada, elegantemente, tantas verdades...

Buendía, poeta

Isolda dijo...

La ironía con palabras dulces es uno de tus fuertes. Te admiro, ya lo sabes.
Un beso fuerte.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Se autonombran, María, se reparten los denominados poderes con la desfachatez de los burócratas y en riguroso orden de diplomas de sus felonías. Creo que la tristeza que se respira en una gran parte de la sociedad, jamás ha sido tan notoria como en esta maldita, mil veces, legislatura. Tu delicadeza y dura crítica, no exenta de una sutil ironía, es más potente de las palabras huecas de quienes chillan sin saber lo que expresan. ¡Dejad al pueblo que exprese su opinión e indignación!

Un fuerte abrazo, querida María.