sábado, 10 de mayo de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA VI, Ibn Hazem

SOBRE LA LEALTAD:

Las obras de los hombres nos hablan de su naturaleza.
Conocer la esencia de una cosa te releva de seguirle el rastro.

El primer grado de lealtad consiste en que el hombre sea leal con quien lo es con él:

"Tal cosa es deber ineludible e inexcusable obligación, tanto para el amante como para el amado, y no se apartan de ella más que las personas de baja condición, mal criadas y en quienes nada bueno puede hallarse."

El segundo grado consiste en ser leal con quien es traidor:

Ningún mérito tiene guardar un secreto a quien lo guarda,
sino guardárselo a quien él mismo lo publica.
Es como la generosidad espléndida, que es más sonada
cuando la dádiva es rara o el donante es avaro.

El tercer grado consiste en ser leal cuando nada se espera:

Si todos los corazones y las almas tuvieran mi firmeza,
no les harían mella las miradas lánguidas.
Mi alma rechaza por necesidad el calificativo de vil,
como las partículas que rigen el genitivo rechazan al verbo.

SOBRE LA TRAICIÓN:

Envié un mensajero en pos de mis deseos,
confiándome neciamente a él, y él nos ha distanciado.
Soltó las amarras de mi amor y afianzó las del suyo,
alejando de mí lo que era posible.

SOBRE LA SEPARACIÓN:

La primera de ellas es la que dura solamente un lapso de tiempo:

"Están ciertos de que ha de cesar y seguros de un pronto retorno; mas, a pesar de ello, produce un desasosiego en el corazón y un nudo en la garganta, que no se quitan más que con la vuelta."

La segunda es la ocasionada por cualquier obstáculo que impida el encuentro:

Soy como el sediento que ve el agua del pozo
y no tiene manera de sacarla.
Ausente está mi amada, como el que está en la tumba
de quien no te separa más que la losa que la cubre.

La tercera es la buscada por el amante para espantar las hablillas de los calumniadores, para evitar mayores impedimentos.

La cuarta es la ocasionada por el amante, cuando alguna vuelta de la fortuna le obliga a ausentarse:

Te aguardan por el mundo bien sabidos caminos.
Vete, que la espada no es más que un peso hasta que deja la vaina.

Viene después la separación ocasionada por el viaje, cuando no se sabe a ciencia cierta si habrá retorno:

Esta dolencia, cuya curación desafía al médico,
me llevará, sin duda, a la aguada de la muerte.
Pero contento estoy con caer víctima de su amor,
como quien bebe veneno desleído en un vino generoso.
¿Qué más quiere el Destino? ¡Qué poca vergüenza tiene,
y con qué afán tiende a adueñarse de toda alma enamorada!

El retorno después de una ausencia, genera una intensa alegría:

Mis ojos se han refrescado con tu cercanía,
tanto como ardieron en los días que te celó la distancia.
A Dios vaya la paciencia y la resignación por lo pasado.
A Dios vaya la gratitud y la alabanza por lo que ahora decide.

"La gente difiere en apreciar cuál sea peor entre estas dos cosas: la separación o la ruptura. Cada una de ellas es penoso trance y constituye la muerte violenta, la negra desgracia y el mal año; pero entre las dos, cada uno encuentra peor la que es más contraria a su carácter".

"Su amor cautivó mi alma,
y su lejanía la hizo perecer.
El amor es como mi huésped
y mi alma es su sustento".

"Si ahora nos deja sedientos, antes nos dio mucho tiempo de beber;
si ahora nos aflige por ello, durante mucho tiempo nos alegró."

martes, 6 de mayo de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA V, IBN HAZM

SOBRE EL ESPÍA:

El espía corta todo vínculo del afán de amor,
y cae sobre el amor como una desgracia más.
Diríase que en su corazón hay un demonio que le muestra las cosas,
y que en cada uno de sus ojos hay alguien que le informa de las nuevas.

SOBRE EL CALUMNIADOR:

No des crédito a unas palabras que oíste
mientras no estés cierto de que es verdad lo que sabes,
como el que, al nacer un espejismo, derrama el agua que lleva
y halla luego la muerte en el inmenso y estéril desierto.

SOBRE LA UNIÓN AMOROSA:

¿Cómo he de censurar al alejamiento y tratarlo injustamente,
si el carácter de quien amo es todo alejamiento?
El amor hubiera bastado para ponerme en un aprieto.
¿Cómo estaré, pues, habiéndose reunido en mí alejamiento y amor?

SOBRE LA RUPTURA:

"Otra de las penalidades del amor es también la ruptura, en la que caben distinguir varias suertes."
Primera, la que se hace forzosa para guardarse de la presencia del espía:

¡A cuántas personas trato bien, no porque me agraden
ni me dejen de agradar, sino por una intención determinada!
El cariño que les muestro va dirigido a otro,
como los granos que se ponen en el cepo para cazar pájaros

Segunda,la ruptura ocasionada por la coquetería:

El tiempo distribuye los acuerdos y los enojos
como el que juega al "fi`al"divide la tierra con la mano.
Simulando enfado, ella me sonríe,
luciendo dos collares, uno de perlas y otro de topacios.

Tercera, la que sobreviene como reproche por una falta cometida por el amante:

"Algún dolor hay en ello; pero, más tarde, el gozo de hacer las paces y la alegría de la reconciliación compensan lo que pasó."

El hacer falsas acusaciones:

Se da prisa por atravesarme el camino
y se desvive por cortar los lazos del amor.
Pero ya nos va resultando pesado tanto remendar su cariño
porque mientras lo remendamos vuelve a desgarrarlo.

A veces vienen juntos ruptura y reproche:

También hago reproches a tu hermano
con dolidas palabras del que sólo oye.
Pero si las tinieblas cubren al sol,
¿qué habrá de pensar la luna nueva?

La ruptura ocasionada por los maledicentes:

Es más parlero que el espejo en divulgar cuanto sabe,
y separa a las gentes mejor que las espadas de la India.
Pienso que la Muerte y el Tiempo aprendieron sus tretas
para desunir con ellas a los enamorados.

La ruptura por el carácter inconsecuente de uno de los enamorados:

No esperes nada de un inconstante.
Con el inconstante no se puede contar.
Deja el amor del inconstante:
es un préstamo que hay que devolver.

Por último, la ruptura ocasionada por el odio:

Tengo la desgracia de amar a una persona que, si le salvara la vida,
diría entonces: "¡Ojalá estuviese en el sepulcro!"

lunes, 21 de abril de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA IV, IBN HAZEM

SOBRE QUIEN, HABIENDO AMADO UNA CUALIDAD DETERMINADA, NO PUEDE AMAR YA LUEGO NINGUNA OTRA CONTRARIA:

Me la afean porque tiene rubio el cabello,
y yo les digo:"Ésa es su belleza, a mi juicio.
Yerran quienes vituperan el color de la luz y del oro,
por una necia opinión del todo falsa.
¿Censurará alguien el color del narciso fragante,
o el color de las estrellas que brillan a lo lejos?

SOBRE LAS ALUSIONES VERBALES:

Reproches y quejas por injusticias
vinieron de quien era a la vez ofensor, juez y litigante.
Se quejaba de lo que sentía, sin que nadie,
mas que aquel de quien se quejaba, supiera lo que quería decir.

SOBRE LAS SEÑAS HECHAS CON LOS OJOS:

"Precisamente, el mérito de la vista consiste en que su esencia es la más alta de todas y la de más subida condición, por cuanto forma parte de la esfera de la luz. Los colores no se perciben sino por ella. Además, nada hay que llegue más lejos ni tenga más remoto alcance, puesto que por ella se perciben los cuerpos de las estrellas, que están en las lejanas esferas del firmamento, y por ella ves los cielos, a pesar de su inmensa alteza y distancia; todo lo cual no obedece sino a su afinidad con ese celeste espejo en cuanto a sus características congénitas."

SOBRE LA CORRESPONDENCIA:

Duro es hoy para mí romper tu carta.
Pero, en cambio, el amor no hay quien lo rompa,
y mejor es que dure el amor y que se borre la tinta,
pues lo accesorio debe sacrificarse a lo principal.
¡En cuantas cartas está la muerte de quien las escribe,
sin que éste lo supiera cuando las trazaban sus dedos!

SOBRE EL MENSAJERO:

Tu mensajero es como una espada que tienes en la diestra:
mira bien su filo y no hieras con ella antes de aguzarlo.
Pues el mal que produce una espada mohosa
se vuelve contra el que, sin saberlo, la blande.

SOBRE LA GUARDA DEL SECRETO:

Tengo para el secreto un lugar tan recóndito, que, si entra en él vivo,
no puede caberle ninguna duda sobre su muerte.
Lo mato allí; pero esa muerte es la vida del secreto,
lo mismo que la tristeza es la alegría del enamorado.

SOBRE LA DIVULGACIÓN DEL SECRETO:

Los asuntos graves no los trates en chanza;
pero, si quieres algo fácil, no malgastes energías.
Cuando te asalten vicisitudes del Destino
_ y las acometidas de la fortuna son frecuentes_
opón con prudencia el esfuerzo adecuado:
poco te bastará frente a poco; mucho frente a mucho:
¿No ves la candela? Recién encendida,
cuando empieza a lucir, la apaga un soplo.
Pero, cuando prenden en ella llama y fuego,
tu mismo soplo la aviva y la propaga.

SOBRE LA SUMISIÓN:

¿Volverán para nosotros los tiempos de la unión?
¿Tendrán un límite las vueltas de esta suerte?
La espada se ha hecho sierva del palo.
La cautiva gacela se ha tornado león.

SOBRE LA CONTRADICCIÓN:

Cuando logre que mi alma alcance sus deseos
de esa gacela que no cesa de atormentarme,
tanto me dará su aversión como su sumisión,
e igual será para mí su cólera que su contento.
Cuando encuentro agua, he de apagar con ella
el ardor de la brasa de tamarindo.

sábado, 12 de abril de 2008

Ibn Hazm de Córdoba.


Desde Argentina, Nicolás Garat, me ha enviado este hermoso poema de Ibn Hazm. A través de estos versos descubrió a nuestro poeta cordobés y me anima a continuar con los textos de El collar de la paloma. Así lo haré a mi regreso. Ahora voy a estar ausente una semana, por motivos de salud. Pero en cuanto vuelva continuaré con estas páginas digitales, gracias a todos por seguirme. Espero que, tras mi breve ausencia, lo sigáis haciendo.

Te consagro un amor puro y sin mácula.
En mis entrañas está visiblemente grabado y escrito tu cariño.
Si en mi espíritu hubiera otra cosa que tú,
la arrancaría y desgarraría con mis propias manos.
No quiero de ti otra cosa que amor:
Fuera de él no pido nada.
Si lo consigo, la Tierra entera y la Humanidad
serán para mí como motas de polvo y los
habitantes del país, insectos. Ibn Hazem

viernes, 4 de abril de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA III


En esta tercera parte del somero estudio que aquí voy reflejando sobre esta obra de Ibn Hazm, me voy a limitar a transcribir algunos fragmentos de sus poemas, los que más ilustrativos me han parecido a cerca del tema que va desgranando en los siguientes capítulos:

SOBRE QUIEN SE ENAMORA EN SUEÑOS:

Querría saber quién era y cómo vino de noche.
¿Era la faz del Sol o era la Luna?
¿Era una idea que la razón alumbró en sus reflexiones?
¿Era una imagen espiritual que hizo surgir ante mí el pensamiento?
¿Era un espectro forjado con las esperanzas del alma
y que la vista tuvo la ilusión de alcanzar?
Tal vez no era nada de eso, sino una desgracia
que el destino me trajo como causa de mi muerte.

SOBRE QUIEN SE ENAMORA POR OÍR HABLAR DEL SER AMADO:

Las tropas del amor han acampado en mis oídos,
como lo muestran las lágrimas de mis ojos.

SOBRE QUIEN SE ENAMORA POR UNA SOLA MIRADA:

Pecaron mis ojos moviendo esta angustia de amor en mi corazón,
y mi corazón envió las lágrimas para vengarse de los ojos.
¿Cómo encontrar justas estas represalias del llanto,
cuando anegan las pupilas con sus fluidos torrentes?
Antes que la viese nunca la encontré para conocerla,
y el momento que la vi fue nuestro último encuentro.

SOBRE QUIEN NO SE ENAMORA SINO CON EL LARGO TRATO:

El verdadero amor no nace en una hora,
ni da fuego su pedernal siempre que quieres,
sino que nace y se propaga despacio,
tras larga compenetración, que lo afianza;
entonces no pueden acercarse a él abandonos ni menguas,
ni pueden alejarse de él firmezas y aumentos.
Confirma esto el que vemos que todo
lo que se forma presto también perece en breve.
Yo soy una tierra dura y pedregosa,
reacia e insumisa a toda vegetación;
pero si algunas plantas afincan sus raíces,
no han de cuidarse de que abunden las lluvias de primavera.

Y con estos versos acabo esta tercera parte. Tras su lectura, me han venido a la memoria, de manera inevitable, quienes se dedican a ir saltando de círculo en círculo de fuego, aquellos que van creando sucesivos anillos de fatuas ilusiones. Falsos ritos que prenden, arden, se consumen y se convierten en un puñado de cenizas, meros fuegos de artificio que duran lo que dura la fiesta. Y que el viento arrastra, sin más dirección que la de su propio capricho.
"Yo soy una tierra dura y pedregosa..."
Me gusta, me identifico, y me quedaré pensando, pensando...

martes, 25 de marzo de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA II



SOBRE LAS SEÑALES DEL AMOR

Este capítulo conserva una especial frescura, nadie diría que se escribió hace mil años. Todos hemos vivido estas señales, o muchas de ellas, cuando nos hemos encontrado en estado de enamoramiento, independientemente de la edad que hayamos tenido al vernos inmersos en tal fenómeno.

“Es la primera de todas la insistencia de la mirada, porque es el ojo puerta abierta del alma, que deja ver sus interioridades, revela su intimidad y delata sus secretos.”

Sobre ello escribió este poema:

“Mis ojos no se paran sino donde estás tú.

Debes tener las propiedades que dicen del imán.

Las llevo adonde tú vas y conforme te mueves,

como en gramática el atributo sigue al nombre.”

Más adelante, nos dice que otras señales son la atención que el enamorado presta a las palabras del amado, aunque sean nimiedades, yerre o mienta. O bien que acuda presuroso a donde esté el amante, que busque pretextos para sentarse a su lado y que sea capaz de abandonar incluso su trabajo para pasar un instante a su lado.

“Cuando me voy de tu lado, mis pasos

son como los del prisionero a quien llevan al suplicio.

Al ir a ti, corro como la luna llena

cuando atraviesa los confines del cielo.

Pero, al partir de ti, lo hago con la morosidad

con que se mueven las altas estrellas fijas.”

“Otra señal es la sorpresa y ansiedad que se pintan en el rostro del amante cuando impensadamente ve a quien ama o éste aparece de súbito, así como el azoramiento que se apodera de él cuando ve a alguien que se parece a su amado, o cuando oye nombrar a éste de repente.”

Luego nos dice que el amor vuelve generoso al más tacaño, valiente al más cobarde, sensible al más áspero, y acaba diciendo que los ascetas rompen sus votos y los castos se vuelven disolutos, porque el amante da con generosidad todo aquello de lo que disfrutaba únicamente pera sí mismo, como si fuese él mismo quien recibiera el regalo y en ello le fuera su propia felicidad.

“Cuando se trata de ella, me agrada la plática,

y exhala para mí un exquisito aroma de ámbar.

Si habla ella, no atiendo a los que están a mi lado

y escucho sólo sus palabras placientes y graciosas.

[...]

Si me veo forzado a irme de su lado,

no paro de mirar atrás y camino como una bestia herida;

pero, aunque mi cuerpo se distancie, mis ojos quedan fijos en ella,

como los del náufrago que, desde las olas, contemplan la orilla.

Si pienso que estoy lejos de ella, siento que me ahogo”

“Hay, sin embargo, señales contrarias a las declaradas, que obedecen al imperio de las circunstancias, a los accidentes que andan en juego, a las causas del momento o a la excitación de los ánimos. [...] Pues del mismo modo hallamos que, cuando dos amantes se corresponden y se quieren con verdadero amor, se enfadan con frecuencia sin venir a qué, se llevan la contraria a posta [...] todo lo cual es prueba de lo pendientes que están el uno del otro.”

“Otra señal del amor es que el amante está siempre anhelando oír el nombre del amado y se deleita en toda conversación que de él trate.”

“Tocante a la conversación, en ocasiones la inicia muy animado, cuando de improviso, le asalta un pensamiento cualquiera acerca del ser que ama, y entonces se ve claro cómo se la traba la lengua, y se observa como ostensiblemente se pone taciturno, cabizbajo y retraído.”

“Otras señales del amor son: la afición a la soledad, la preferencia por el retiro, y la extenuación del cuerpo[...] El modo de andar es un indicio que no miente y una prueba que no falla de la languidez latente en el alma.”

“El insomnio es otro de los accidentes de los amantes. Los poetas han sido muy prolijos en describirlo; suelen decir que son “apacentadores de estrellas”, y se lamentan de lo larga que es la noche.”

“Las nubes han tomado lecciones de mis ojos

y todo lo anegan en lluvia pertinaz,

que esta noche, por tu culpa, llora conmigo

y viene a distraerme en mi insomnio.

Si las tinieblas no hubiesen de acabar

hasta que se cerraran mis párpados en el sueño,

no habría manera de llegar a ver el día,

y el desvelo aumentaría por instantes.

Los luceros, cuyo fulgor ocultan las nubes

a la mirada de los ojos humanos,

son como ese amor tuyo que encubro, delicia mía,

y que tampoco es visible más que en hipótesis.”

“También sufre el amante sinsabores en las dos situaciones siguientes:

La primera consiste en que el galán espere encontrar a su dama y se interponga de pronto un obstáculo que lo impida. [...]

La segunda consiste en que nazca entre los amantes una sospecha, que no se sabe si es verdad o no más que por referencias de una tercera persona [...] Entonces el desasosiego es tremendo hasta que el asunto se aclara, bien por la esperanza del perdón, bien porque la desazón se trueque en franca tristeza y pena, ocasionada por el temor a la ruptura.”

“Desconfío de ti hasta en lo más despreciable que hagas,

y a quien hay que despreciar es a quien desprecia estas cosas,

sin ver que puedan ser origen de ruptura o de odio:

el incendio en sus comienzos es una chispa.

Todo lo grade empieza por ser diminuto:

de un huesecillo de nada ves nacer el árbol.”

El capítulo acaba de una manera un tanto desconcertante, pero me ha traído a la memoria una historia que alguien, ya no tan joven, me contó hace un tiempo, así que lo que estoy transcribiendo, por raro que nos parezca, también puede darse entre quienes dicen amarse.

“Otras señales del amor son: que el amante espíe al amado, tome nota de cuanto diga, investigue cuanto haga, sin que se le escape cosa alguna, ni chica ni grande, y le siga en todos los movimientos. Y, por vida mía, tú verás que en esto los necios se vuelven listos, y los incautos, agudos.”

sábado, 22 de marzo de 2008

EL COLLAR DE LA PALOMA


El Collar de la Paloma

Ayer, durante una conversación con un viejo amigo, salió a relucir el por qué uno de mis libros favoritos era El Collar de la Paloma, escrito por Ibn Hazm en 1022, en la ciudad de Játiva, en el agitado tiempo de la destrucción del Califato y la anarquía de los Reinos de Taifas. Pues bien, esta obra es un tratado sobre el amor y los amantes, y no ha perdido vigencia alguna, es un profundo estudio de la psiquis humana frente al fenómeno del amor y sus consecuencias. Habla de las distintas formas de enamoramiento, de lo perdurable o efímero de éste, de la ruptura, de la separación, o de lo que puede durar durante toda la vida.

“ Tocante al hecho de que nazca el amor, en la mayoría de los casos, por la forma bella, es evidente que, siendo el alma bella, suspira por todo lo hermoso y siente una inclinación por las perfectas imágenes.[...] Si luego distingue tras esa imagen algo que le sea afín, se une con ella y nace el verdadero amor; pero si no distingue nada afín, su afección no pasa de la forma y se queda en apetito carnal. En todo caso, las formas son un maravilloso medio de unión entre las partes separadas de las almas.”

Sobre el mismo asunto nos dice, más adelante:

“Si la causa del amor fuese no más que la belleza de la figura corporal, fuerza sería conceder que el que tuviera cualquier tacha en su figura no sería amado. Por el contrario vemos que hay quien prefiere alguien de inferior belleza [...] y no puede apartar de él su corazón. Y si dicha causa consistiese en la conformidad de los caracteres, no amaría el hombre a quien no le es propicio ni con él se concierta. Reconocemos, pues que el amor es algo que radica en la misma esencia del alma.”

Tiene algunos párrafos de gran contenido argumental:

“...Tú no hallarás dos personas que se amen, fuertemente, que no tengan entre sí alguna semejanza o coincidencia de cualidades naturales. Es forzoso que la haya, por poca que sea, y claro es que, conforme mayores sean estas analogías, más grande será la afinidad y más firme el amor”

También hay en esta obra unos poemas de gran hondura, que no han perdido su belleza, a través del milenio transcurrido, desde que Ibn Hazem los escribiera.

“¿Perteneces al mundo de los ángeles o al de los hombres?

Dímelo, porque la confusión se burla de mi entendimiento.

Veo una figura humana; pero si uso de mi razón,

hallo que es tu cuerpo un cuerpo celeste.

[...]

No puedo dudar que eres un puro espíritu atraído a nosotros

por una semejanza que enlaza las almas.

No hay más prueba que atestigüe tu encarnación corporal,

ni otro argumento que el de que eres visible.

Si nuestros ojos no contemplaran tu ser, diríamos

que eras la Sublime Razón Verdadera.”

Ahora, que estamos atravesando el equinoccio de primavera, la estación de la renovación de la Naturaleza, la época en que el amor se hace sentir con mayor fuerza, por su presencia o por su ausencia, desgranaré algunas páginas más de este poético y profundo estudio del amor, desde diferentes perspectivas.

martes, 11 de marzo de 2008

I Exposición Internacional DOLMEN DE DALÍ, Clausura

Obra de Francisca Blázquez

El pasado día 9 de Marzo, tuvo lugar la clausura de todos los actos vinculados a la I Exposición Internacional: Dolmen de Dalí. Para este acontecimiento se realizó un pequeño recital poético en el que participamos Francisca Blázquez, Leo Zelada, Juan Antonio Aguilera, Joan Lluis Montané y yo.
Nos acompañó el calor del público que se acercó al Hotel Convención para cerrar este evento, de gran repercusión mediática, y a continuación se nos obsequió con un agradable refrigerio.
Allí leímos y recitamos varios de los poemas que se encuentran publicados en el magnífico catálogo que se ha editado, especialmente para esta exposición, y que se encuentra a la venta en el Museo de la Casa de la Moneda.
Aquí os ofrezco uno de los cinco poemas que escribí para esta exposición.

PLAZA DE SALVADOR DALÍ, MADRID

SONETO DE INVIERNO

Remolinos de escarcha van creciendo

en racimos de flores cristalinas,

blancos pétalos de agua congelada

florecen sobre el dolmen de la plaza.


Y allí, un viento de grises de aluminio

va clavando puñales diminutos

sobre el bronce y el aire de la estatua,

de pecho abierto y sangre de manzana.


Calla la piedra erguida sobre el agua

que en el suelo dormido traza espejos,

tornando en luces al altivo cielo.


Enciende la luna apagadas huellas,

nevada estrella, sonrisa irisada...

y llueve la nieve allá, en tu mirada.

sábado, 1 de marzo de 2008

RECITAL DEL DOLMEN

Momento de mi intervención en la lectura de los poemas a la Plaza de Salvador Dalí, entre los poetas Agustín Espina y Delfín Yeste.

MUSA Y CIENCIA

Resbala el viento entre las suaves ondas
de bronce, piel de manzana y de ciencia.
De entre la piedra, latidos telúricos
forjan, allí, un alma de ensueño y roca,
como posada en una hebra de tiempo
deslizada entre evanescentes pasos.

Hermosas huellas, para siempre quietas,
bajo el sol, tras el iris de la lluvia.
Desnudadas sobre las voces altas,
talladas sobre los cristales mudos,
facetando en brillos su nombre, Gala.
Eterna musa en pedestal de sueños.

SALAMANCA

Mi querido amigo y compañero de fatigas literarias, Ángel Luis Romo, me ha enviado esta hermosa fotografía de la calle de la Compañía de Salamanca. Me cuenta que el nombre se debe a la Compañía de Jesús y que, paradógicamente, es una calle solitaria a la que Unamuno llamaba calle de las Ánimas, por la tradición de apariciones fantasmales que se cuenta que han tenido lugar entre sus muros. Es una vía que discurre entre la Casa de las Conchas y el palacio de Monterrey. Su poema lo escribió paseando por ella. Y yo no me resisto a la tentación de sacar este misterioso lugar salmantino en estas páginas digitales, con la intención de visitar próximamente esta bella ciudad y vivir la experiencia de pasear por esta mágica calle.