domingo, 16 de octubre de 2011

MARÍA SANGÜESA: HOJAS BLANCAS


HOJAS BLANCAS

A veces, esta espera de que pasen

los días, cabalgata de tiempo

enredada en las horas

sin rumbo definido, imprevisible

desfile de relojes

anudados a hojas blancas, vírgenes

caminos que se extienden

como helados paisajes

frente a la voz dormida de unas manos

sin vuelo de palabras

donde posar los sueños, ni añoranzas,

ni los gritos, ni la encendida rabia…


A veces, sobre las hojas blancas

nos anega, implacable

-con su filo de muerte como meta,

vestida de silencios, descarnada-

la cruel desesperanza que se vierte

entre mudos arroyos desecados,

infértiles caminos

que vomitan su sed y su vacío

sobre la nada.

Y en la espera de no se sabe qué,

ante la voz perdida,

se marchitan las letras y los versos

tan sólo son ácidas cenizas de palabras.

12 comentarios:

La Solateras dijo...

Efectivamente, María, algunas veces escribir es morir, o reflejar un poco de de nuestra propia muerte. Un poema profundo y hermoso culminado con tres versos magistrales.

Un abrazo fuerte

María Socorro Luis dijo...

Precioso, María.

Qué bien describes ese vacío existencial que a veces nos habita.

Otroabrazofuerte.

Amando Carabias María dijo...

A veces perdemos cada minuto de la vida a la espera de algo, qué, sin darnos cuenta de que ese algo es llenar esos minutos.
¡Qué bien cuentas ese desazón que tantos días nos abruma!

mercedespinto dijo...

Querida María, como bien dices, esto ocurre solo a veces, e incluso en esas ocasiones, mira lo que has sido capaz de escribir. Plantarse ante las hojas blancas suele ser el preludio del vómito de una obra de arte como la que nos has dejado.
La envoltura de tus poemas me emociona.
Un abrazo.

Leonel Licea dijo...

A veces, mi querida María, nos puede la desesperanza, la desconfianza, nos perdemos y vemos solo el frío de cenizas, pero cuando nos parece que todo se marchita, aparece un poema, y en el desahogamos todo ese pesar, y todo recomienza.
Que bien lo dices, Marìa, el tiempo me esta castigando, pero no te olvido.
Un abrazo fuerte con todo mi afecto.
Leo

Isolda dijo...

Mi querida María: Creo honestamente, que es uno de lo mejores poemas que te he leído. Te imagino escribiendo estos versos y los siento con rabia como tú.
A pesar de todo, benditos los sentimientos que te han inspirado tan profundamente. "Y en la espera de no se sabe qué, ante la voz perdida, se marchitan las letras y los versos tan sólo son ácidas cenizas de palabras"
Doloroso, magnífico.
Besos llenos de palabras, para que no te falten nunca.

Charcos dijo...

me gusta mucho María y qué bien describes esos días, esas hojas blancas


besicosss

Anónimo dijo...

Apreciada María, la inspiración que alimenta tus poemas no tiene, afortunadamente, fin, además día a día te superas y cada vez con mayor tino nos abres los ojos con sutil sabiduria encarnada en versos de alto nivel, versos que uno lee íntimamente para regocijo del alma.
Gracias Ma, te las da tu amigo Terrón de tierra.

Blanca Langa dijo...

Querida María:
Un poema doloroso, pero hermosísimo, que me ha tocado el alma.
Un abrazo.

catherine dijo...

Haces poemas con cualquier sentimiento, hasta con la desidia, con las hojas blancas.
Un beso, María.

Jorge Torres Daudet dijo...

Desesperanzados versos,María, pero preciosos: "...la voz dormida de unas manos sin vuelo de palabras...".
De todas formas qué docilidad la de las hojas blancas, a la espera de mancillarlas; claro que tú las manchas de maravilla. Eres una gran poeta.
Besos.

Elvira Daudet dijo...

Y en la espera de no se sabe qué, María escribe un bello y profundo poema. La poesía exige,antes de enviarnos a sus musas, que sudemos la camiseta.

Un beso
Elvira