domingo, 30 de diciembre de 2012

ALGO DE SIBELIUS, PARA DESPEDIR EL AÑO



Para despedir el año con algo hermoso, os dejo este vídeo- precioso- hecho por Tarja, con uno de mis clásicos favoritos, Sibelius, y su Concierto de Finlandia,Op. 26. Como fondo de unas imágenes muy bien seleccionadas y muy bien montadas, que acompañan, perfectamente, a esta composición musical. Me parece una joya.  
Siempre adoré a Sibelius, también a Mahler, a Listz, Chopin...
La música clásica me parece un alimento para el alma, aunque la música ligera me resulte una buena compañía para hacer volar muchas letras que son poemas románticos, reivindicativos, divertidos, profundos... que me dicen cosas muy diversas y que, a su vez, me ayudan a mí a decirlas.
En fin, que se acaba este año tan duro y el que comienza no apunta mejores formas, pero mientras seamos capaces de seguir luchando por lo justo, sin perder nuestra sensibilidad para gozar de la belleza de las Artes y de la Naturaleza, mientras tengamos el Amor y la Entrega imprescindibles para poder darle a quienes lo necesitan, merecerá la pena seguir viviendo, creando y amando, en todas sus vertientes.
Mucho ánimo, mucha fuerza, y a pesar de los pesares: FELIZ 2013, podemos cambiar las cosas, mantengamos la Esperanza.

4 comentarios:

catherine dijo...

Gracias por el regalo, María. Conozco tu generosidad.
FELIZ AÑO 2013. Lo empazaré cantando "Resistiré".
¿Hasta luego?
Besos.

Jorge Torres Daudet dijo...

Muchas gracias, Maria, una pieza estupenda muy bien acompañada de esas bellas imágenes. También por tus deseos en tu comentario, que yo te traslado para ti. Feliz año nuevo. Que disfrutes esta noche.
Besos de Carmen y míos.

Pilar Alberdi dijo...

María, toda la felicidad del mundo para ti en este 2013. Con cariño.

Amando Carabias María dijo...

Esas imágenes son una maravilla.
Uno, sin música clásica (añadiría a tu lista unos cuantos nombres y Bach en primer lugar), vería el mundo de otra manera: sería más triste, más gris, menos hondo...
Y sí, mantengamos la esperanza, esa es nuestra verdadera arma, que no se dispara, si no que se comparte.